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domingo, 31 de marzo de 2013

Bariloche: rompieron el huevo de Pascua gigante y lo repartieron en 20.000 porciones

SAN CARLOS DE BARILOCHE.- El irresistible huevo de pascua gigante cerró la Fiesta del Chocolate en Bariloche que congregó a una multitud en el Centro Cívico. La ruptura del huevo se realizó este domingo de Pascua con una piqueta de escalador y se repartió en 20.000 porciones.




Clima festivo y entusiasta se vivió este domingo en Bariloche cuando desde temprano vecinos y turistas se acercaron al centro de la ciudad para formar la extensa fila de más de diez cuadras para recibir una porción del huevo gigante que se convirtió en un emblema de esta Semana Santa .
El maestro chocolatero Ramón Inostroza, con 43 años de oficio, fue el encargado de romper el huego gigante, junto a la intendenta interina, María Eugenia Martini, tras la cuenta regresiva del público que dio la voz de inicio para la ruptura minutos después de las 10 de la mañana.
El huevo fue construido por 12 maestros chocolateros de diversas fábricas de Bariloche que integran la Cámara de Chocolateros, quienes durante dos semanas trabajaron frente al público en una estructura montada en el Centro Cívico. Se utilizaron 8 toneladas de chocolate para emplazar el huevo que midió 8,5 metros y se convirtió en el más grande del mundo.
"Esto es producto del esfuerzo del sector privado y del estado", dijo la intendenta que se subió a una grúa para iniciar la ruptura, que luego continuaron trabajadores para distribuir las más de 20.000 porciones que de manera ordenada se repartieron entre el público, que realizó colas de más de 3 horas previo al inicio del evento.

La Fiesta del Chocolate cerrará esta noche con la presentación de La Franela y el despliegue de fuegos artificiales que se podrán observar en la costa del lago Nahuel Huapi.
Bariloche vive un fin de semana histórico con la ocupación hotelera al 100 por ciento que llevó incluso ayer a pedir desde la Secretaría de Turismo a que las familias locales que alojen turistas en sus casas ante el desborde de la capacidad hotelera.
Además de la fiesta chocolatera, se disputan en la ciudad un encuentro de windsurf y el campeonato mundial de motocross, además del XIII encuentro nacional de escultores en madera.

Para los que regresan hoy, se advierten complicaciones en la ruta en dirección a Neuquén por el corte total a la altura de Picún Leufú donde producto de las intensas lluvias se fracturó la calzada..

viernes, 29 de marzo de 2013

Semana Santa: la Secretaría de Turismo bonaerense anuncia un millón de turistas

El secretario de Turismo bonaerense, Ignacio Crotto, afirmó que se registran al menos un millón de visitantes en las principales zonas turísticas de la provincia de Buenos Aires. 



"La Costa Atlántica es uno de los lugares más elegidos, las sierras, el delta, las lagunas", dijo Crotto al tiempo que aseguró que se montó un operativo de seguridad y control similar al realizado durante febrero, en la temporada de verano.

En tanto, los operadores turísticos de Mar del plata destacaron la ocupación hotelera durante este fin de semana largo, al remarcar el incremento de un 30 por ciento en la cantidad de visitantes.

"Calculamos que para este viernes Santo la ocupación de lo ya reservado será del 100 por ciento y seguramente serán los hoteles gremiales y los de dos y una estrella, como los hospedajes, que recibirán a los turistas que están llegando", añadió.

El dirigente señaló que los empresarios del sector se vieron positivamente sorprendidos por el flujo turístico de este gran feriado largo.

lunes, 25 de marzo de 2013

Un esbozo del paraíso a los pies de la Cordillera

Bodegas, museos, lagos transparentes, ríos de deshielo y bosques se hilvanan a través de un fascinante itinerario, desde la meseta hasta las cumbres andinas.



POR CRISTIAN SIROUYAN / CSIROUYAN@CLARIN.COM




Las cerradas alamedas que abrigan el Alto Valle del río Negro empiezan a ser esporádicos manchones verdes una vez traspuesto el río Neuquén por la ruta 22. Entonces, la aridez de la meseta patagónica se apodera del paisaje, mientras el camino no deja de avanzar con rumbo oeste, trepa las bardas pedregosas y se precipita en largas bajadas.
La inmensa geografía desnuda de la provincia de Neuquén, lejos de limitarse a ofrecer sólo ese plano grisáceo que obnubila, empieza a mostrar su poderosa vitalidad en los increíbles oasis gestados en medio de la nada absoluta por las represas construidas en los ríos Limay y Neuquén.
Más hacia el occidente, la autoridad absoluta de la Cordillera se encarga de conmover los sentidos con su generoso despliegue de bosque andino, lagos transparentes y prósperos valles que emergen a los pies de cumbres nevadas.
Pero en Neuquén no todo es asequible a primera vista. En el subsuelo de la estepa revive el pasado más lejano, el tiempo que remite a la región del Comahue como un territorio aún más agreste y a merced de los dinosaurios. Otro tesoro invalorable que los neuquinos se esfuerzan por cuidar con celo es el bagaje de las tradiciones heredadas de los pueblos originarios: la impronta tehuelche –influenciada por la etnia mapuche–, más notoria en las aldeas rurales, es un elemento esencial que afirma su fuerte sentido de pertenencia.
Esta crónica de viaje se propone reflejar los hitos salientes de un recorrido de más de 1.500 kilómetros por Neuquén, una fascinante aventura estimulada sin retaceos por la riqueza natural y cultural de toda una provincia.
Ruta 22: Neuquén capital
A 53 km de la ciudad, el circuito vitivinícola de San Patricio del Chañar es la primera gran sorpresa que dispensa la meseta. Una pasarela de madera facilita la visita guiada por Fin del Mundo, una de las siete bodegas regadas por agua de deshielo que desafían el suelo pedregoso. Desde esa altura privilegiada se puede apreciar tanto el intenso movimiento en el Playón de Vendimia (es la época de los espumantes pinot noir y chardonnay) como parte de las 800 hectáreas del viñedo. En las pulcras instalaciones también relucen las barricas de roble que añejan los varietales tintos y blancos y el proceso manual de selección de racimos. La degustación final concluye con una copa del vino trivarietal Especial Blem (malbec, cabernet sauvignon y merlot), el ícono de la bodega. Es la mejor bienvenida a la tierra neuquina y un inmejorable estímulo en la primera escala del viaje.
De regreso en la capital, Oscar Smoljan –director de la única sede del Museo Nacional de Bellas Artes en el interior del país– conduce un recorrido por la institución, que considera “la primera expresión de federalización del patrimonio pictórico de la Argentina”. Lo avalan nombres de peso: por ejemplo, entre las 53 obras expuestas de la colección Costantini se alternan Petorutti, Portinarí, Testa, Kuitca, León Ferrari, Xul Solar, Berni, Planas, Alonso, Le Parc, Spilimbergo y Quinquela Martín. El edificio de estilo racionalista también cobija conciertos gratuitos, ciclos de cine y, todas las noches de viernes del año, el Patio de Tango.
Ruta 237: El Chocón
La salida hacia El Chocón desde la ciudad de Neuquén requiere una buena dosis de paciencia. El tramo de 20 kilómetros de autopista hasta Plotier es un espejismo, borroneado enseguida por una irritante secuencia de semáforos y un tropel de autos, buses y camiones que avanzan en los dos sentidos como interminables caravanas. Para completar, obras viales reducen la calzada de la ruta 22.
El viento patagónico parace haber entrado en una inercia irrefrenable, dispuesto a barrer todo lo que se mueve sobre el borde superior de la represa de El Chocón. Abajo, el lago Exequiel Ramos Mejía sube y se agita, al punto de disparar una niebla de rocío que empapa cuerpos enteros y lentes de cámaras. Desde aquí arriba, donde la mole de hormigón de 2,5 km de largo conecta la orilla neuquina del río Limay con la Reserva Natural Valle Cretácico (en Río Negro), la meseta ya no es una vasta alternancia de piedra colorada, agua turquesa y matas sino un plano gris opaco que deja de exhibir sus matices. Incluso oculta el horizonte.
Por estos confines desangelados anduvo Rubén Carolini. Su capacidad de asombro se vio sacudida en 1987 y 1988, al quedarse petrificado frente a los restos desenterrados de dos dinosaurios. Era apenas la punta de un ovillo, que todavía tiene mucho hilo por cortar. Carolini comprendió que su vida transcurría sobre una inconmensurable cuenca paleontológica y fue por más. Su perseverancia tuvo premio demasiado rápido: en 1993 encontró una tibia y vértebras de un carnívoro del Cretácico de alrededor de 14 metros de largo. Había detectado las primeras señales del gigantosaurus, una desmedida criatura de entre 8 y 9 toneladas de peso. El 80 por ciento de la osamenta original alcanzó para que la recreación del carnívoro más grande del mundo detectado hasta ahora se transformara en la mayor atracción del Museo Municipal Ernesto Bachmann.
Ruta 231: Villa La Angostura
El rostro de Neuquén cambia sensiblemente a partir del paraje Confluencia, la clásica escala de la ruta 40 elegida para reposo de vehículos, conductores y acompañantes. De a poco, la meseta muta en montaña y salen a escena los colores intensos que acompañan el curso del río Traful. Poco antes de llegar a Villa La Angostura, ya por la ruta 231, el bosque filtra las primeras imágenes del Nahuel Huapi. Desde Bahía Brava, la lancha Patagonia Argentina se desliza casi imperceptiblemente por el lago más mentado de la región, de a ratos descolorido por gruesos nubarrones y cada tanto, cuando el sol se abre paso, revestido de una pátina turquesa. A la izquierda, la península Quetrihué se levanta como un morro abovedado recubierto de cohiues y cipreses.
En la punta de este brazo de tierra estirado en el agua, un muelle de madera es la puerta de entrada al mágico reino de los arrayanes. El contingente de turistas forma una compacta hilera por la pasarela de 800 metros de largo, seducido por el relato de la guía Rosana. Algunos se desprenden del grupo, para dejarse acariciar por la fina pelusa que envuelve la corteza color canela de los troncos. El regreso a la embarcación es cortejado por un par de pájaros carpinteros y picaflores.
La despedida de la Villa arranca en los dominios de una comunidad mapuche, en el sendero que trepa serpenteando la ladera del cerro Belvedere. Por fin, después de media hora, el agotador trekking alcanza la panorámica desde el Mirador, que abarca parte de los colosos de la Cordillera, el Nahuel Huapi y el lago y río Correntoso.
Ruta 234: San Martín de los Andes
El lago Lácar aporta la pieza final del Circuito de los Siete Lagos. Aparece sin aviso a un costado de una impactante pendiente de la ruta 234 y obliga a detenerse varias veces para admirar su belleza excelsa. Otros privilegiados lo observan impávidos desde los cerros que rodean San Martín de los Andes. Otra forma práctica de disfrutar del lago es a través de una excursión en lancha. Una hora después de zarpar es posible tirarse en la playa de arena volcánica de Quila Quina deleitándose con el paisaje, las empanadas de carne y tortas fritas que cocina Alida Chauquepan y alguno de los licores preparados por Omar Morales. “Pueden degustar lo que quieran”, invita el artesano y se adelanta a servir tragos de dulce de leche, cereza, chocolate y frambuesa.
A un par de cuadras del centro del pueblo, el museo La Pastera rescata de la historia local los cuatro días de 1952 cuando el Che Guevara y su amigo Granados pasaron en moto por la zona y pernoctaron en este chalé de madera. El lugar era un galpón de acopio de pasto para caballos del Parque Nacional Lanín y desde 2008 está ocupado por paneles que relatan la azarosa vida del revolucionario nacido en Rosario, pantallas que proyectan documentales, fotografías, una biblioteca y hasta el acta de nacimiento del Che, exhibida desde el interior de una botella.
Ruta 234: Junín de los Andes
Una soleada mañana de domingo, Junín de los Andes luce conmovida por la inminencia del comienzo de su fiesta mayor. En autos, de a pie o montadas a caballo, familias enteras desbordan el esfuerzo de los policías por ordenar el tránsito vehicular por la ruta. Elegantes pilchas de gaucho, con sombrero, pañuelo, poncho, camisa, rastra, chiripá y botas de potro brillan especialmente sobre los niños, decididos a lucirse en el Centro Tradicionalista Huiliches.
El encantador caos de los vecinos se aquieta en el Parque Escultórico Vía Christi, una eximia obra de arte creada por el arquitecto Alejandro Santana sobre un cerro. Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo son representadas en 15 estaciones enlazadas por un sendero que atraviesa un bosque de pinos. El circuito es coronado en la parte más alta por una imponente cruz blanca.
Ruta 61: lago Huechulafquen
Un desvío de la ruta 23, unos 4 km al norte de Junín de los Andes, es el comienzo de un periplo de 50 km por la ruta 61 hasta Puerto Canoa. Las mínimas rectas de pavimento alternadas con largos tramos de ripio presuponen un innecesario martirio para el vehículo y sus pasajeros. Pero muy pronto el entorno se encarga de justificar largamente la decisión de seguir el curso del río Chimehuín, una tentación para los pescadores de trucha con mosca. A mitad de camino, del otro lado de un puente, el lago Huechulafquen se deforma por las furiosas olas que el viento zamarrea y se empieza a perfilar la Ruta del Pehuén, que estalla en toda su dimensión más al norte.
El puesto de Guardaparques marca el ingreso al Parque Nacional Lanín. El camino se acomoda sobre la costa y sigue adelante con la maravillosa vista del lago a un costado. Hasta llegar al muelle de Puerto Canoa y la iglesia de madera de la angostura –donde nace el lago Epilafquen y se levanta en primerísimo plano el volcán Lanín–, la ruta también propone prestar atención a los bosques de ñires, lengas y araucarias que atraviesan las tierras de la comunidad mapuche Cañicul.
Ruta 13: Villa Pehuenia
Ahora es el río Aluminé el que marca el rumbo norte de la ruta 23, cuyos dos tramos de pavimento en muy buen estado contrastan con otros dos segmentos de ripio espeso. Conviene descansar un rato en la localidad de Aluminé, en medio de una arboleda tupida que refresca pequeños balnearios. A unos 40 kilómetros, a la altura del paraje Lonco Luán, aparecen los primeros destellos color turquesa del lago Aluminé. Hay que bordearlo unos 20 kilómetros más por su orilla norte para llegar a las casitas de Villa Pehuenia. Estamos inmersos en la comarca de los pehuenes (o araucarias), donde numerosas comunidades mapuches conservan sus tradiciones ancestrales.
Parte de ese patrimonio cultural sale a la luz durante el Festival del Chef Patagónico, que se celebra anualmente en Villa Pehuenia y esta vez se realizará del 26 al 28 de abril. Por suerte, no necesito esperar hasta esa fecha para probar las exquisiteces regionales: la cena en el restaurante Los Radales armoniza a la perfección una entrada de escabeche de trucha con un plato de cordero a la cacerola con cebolla, verdeo, puerro y morrón y, de postre, la desbordante copa de la casa, que lleva frutillas, grosellas, arándanos, frambuesas y moras. Al mediodía, sobre una lomada con inmejorable vista al lago, el restaurante Anhedonia ya había brindado la mejor bienvenida con una fondue a la suiza.
El estímulo gastronómico determina el estado de ánimo para iniciar el día siguiente. Con el mejor semblante posible, me sumo a una excursión en 4x4, conducida y relatada con una inconfundible tonada cordobesa por Martín Maldonado. La camioneta acelera sobre un sendero de ripio de una cuesta empinada, el primer desafío de una aventura que contempla cráteres de barro y piedras, cruzar profundos vados, bosques de gigantescos pehuenes y esporádicos mallines en un semidesierto de altura. Todo sea por alcanzar cuatro lagunas volcánicas ocultas detrás de la pared menos accesible del volcán Batea Mahuida. Los turistas no tardamos en entender que aquí el ritmo lo imponen los pastores (más conocidos como “crianceros mapuches” o “fiscaleros”). Cerca de un centenar de puestos de veranada, sus chivos comparten el camino con los escasos vehículos todo terreno que se le animan al desierto de altura.
No se puede pedir más durante el picnic que señala el final del recorrido, sobre la playa de arena volcánica salpicada de piedra pómez de la laguna Fontinalis. Al fondo de la panorámica se levantan los lagos Aluminé y Moquehue y los picos nevados de la Cordillera. Primero sorprendidos y después afectados por la emoción, los visitantes respetan el perturbador silencio de la naturaleza. El agua –casi inmutable ante la multitudinaria presencia de truchas en el fondo– se reviste de verde intenso para reflejar la imponencia de las araucarias.
Ruta 26: Caviahue
El río Litrán y los pehuenes son una grata compañía a lo largo de 35 km de la ruta 23 hasta el paso internacional Pino Hachado. Aunque implique un desvío de 10 km (más otros 10 km para retomar la ruta 21 hacia el norte), conviene asegurarse el tanque lleno de nafta en Las Lajas. Después de pasar Loncopué desacelero abruptamente, ante la intempestiva aparición de una hilera de moles a la izquierda del camino. Los mapas ignoran olímpicamente esta extraña formación y no hay cartel ni baqueano a la vista que pueda aportar algún dato. El misterio se devela media hora después, en la Secretaría de Turismo de Caviahue, por Florencia Valles: “Son los Riscos Bayos, una formación geológica de origen volcánico. La naturaleza moldeó esas figuras extrañas hace un millón de años, durante el Terciario, sólo en tres lugares en el mundo”.
La vista de Caviahue, magníficamente enmarcada por el volcán Copahue y su permanente fumarola, el lago Caviahue y los pehuenes, cautiva de tal manera que el visitante puede quedar horas embelesado, entregado a la contemplación sin más. Esa perspectiva se amplía muy cerca de la ruta de acceso, donde despega el sendero de trekking que deposita a los turistas en los miradores de las siete cascadas del río Agrio.
Cómodamente instalado en esta villa serena, me cuesta horrores arrancar una travesía en 4x4 hasta el Valle Las Lecheras. Después de atravesar puestos de transhumancia –donde ofrecen chivo al horno chileno o a las brasas y tejidos en telar–, la camioneta vadea arroyos con enormes piedras y es rozado por chivos, que se alimentan con los pastos verdes del coirón. Pescadores de truchas con mosca saludan a mano alzada mientras preparan un picnic junto a la laguna Hualcupén. Más adelante, por una pared de roca basáltica, el río Coliqueo cae en forma de cascada desbocada y el camino –ya mutado en angosta huella– empieza a rodearse de ramilletes de cañas colihue, la antesala de un bosque de lengas y araucarias. La vista del cielo impecable se alterna con túneles de sombra, mientras la presencia de arroyos y cascadas se percibe a través de un lejano rumor. En un puesto, Margarita teje con lana de oveja un camino a tres colores, sin dejar de controlar las tortas fritas, que van tomando color sobre la leña de araucaria. Disfruta en silencio su lugar en el mundo.
Ruta 26: Copahue
La ruta 26 recorre 20 km en ascenso desde Caviahue hasta Copahue. Fumarolas, lagunas y ollas con barros y aguas calientes desvían la atención a los costados de la traza de ripio y sugieren fotografías en las que, invariablemente, también se cuela el volcán Copahue. En la villa termal, los vapores de la laguna Sulfurosa recubren de bruma las casas y calles. Ana María Monasterio, directora del Servicio Médico y docente de la Universidad Nacional del Comahue, me recomienda “no más de tres baños por día” y elijo la laguna Verde (con el agua a 28 grados, donde crecen algas), una sesión de fangoterapia y una charla con mate de diez minutos con los pies aliviados en la laguna de los Callos. Retomo el periplo por Neuquén convencido de portar un cuerpo y un espíritu rejuvenecidos.
Ruta 40: Chos Malal
Después de dejar atrás el lago Caviahue, transito 15 km por el ripio de las rutas 26 y 27 para encontrar en un cañadón la última imagen impactante del río Agrio –un ruidoso salto de 45 metros entre paredes de roca teñida de amarillo por el azufre– y las araucarias. Restan otros 120 km de ripio por las rutas 27, 21 y 4 para silenciar los quejidos del auto y sus pasajeros en el impecable pavimento de la ruta 40. Otros 30 km faltarán hasta la última escala del viaje.
Repentinamente se levanta la silueta del volcán Domuyo, la mayor altura de la Patagonia, con 4.702 m. La Cordillera del Viento del norte neuquino irrumpe en el paisaje y en la atmósfera. Por suerte, los efectos de la tempestad que baja de las cumbres se atenúan durante una caminata por el casco histórico de Chos Malal. El pasado del pueblo revive en los bordes de la plaza San Martín, rodeada por el Museo Provincial –parte de un fortín militar que funcionó a fines del siglo XIX–, la Casa de la Cultura y el recuperado almacén de ramos generales de la familia Dewey y Duperrut.
El museo guarda la imprenta de 1888 que imprimía “La estrella”, el primer periódico de Neuquén. Es un hito del apogeo de Chos Malal, que se extendió desde 1887 hasta 1904, cuando este pueblo era la capital de Neuquén y el Territorio Nacional era gobernado por el coronel Olascoaga. El guía Cristian Venegas trasluce orgullo por el pasado de su terruño y remarca el aporte de los primitivos pehuenches, una etnia impiadosamente diezmada por conquistadores españoles y criollos.
El mismo vínculo afectivo con su lugar revelan durante la mañana siguiente Gabriela Sierra –directora de Turismo de Chos Malal– y el guardaparque Rody Freire, en la Reserva Provincial Tromen, 35 km al norte de Chos Malal. A los pies del volcán Tromen, del que cuelga una gruesa franja negra de lava volcánica, bandadas de flamencos rosados, cauquenes y cisnes remueven la superficie de la laguna y los nidos flotantes bailotean. Una lluvia torrencial y el viento enardecido obligan a observar el espectáculo desde el refugio del parque de nieve del cerro Wayle. La mateada y la charla se animan, pero en el mejor momento el sol vuelve a convocar. Del otro lado del ventanal, Neuquén sigue latiendo.

IMPERDIBLE
Siete lagos para deleitar la vista
Por si no fuera suficiente con las bellezas naturales que decoran Villa La Angostura y San Martín de los Andes, la ruta 231 continúa en la 234 para unir estas dos localidades a través de un serpenteante recorrido –más conocido como Camino de los Siete Lagos–, que juguetea con la Cordillera mientras regala maravillosas imágenes en poco más de 100 kilómetros.
Al sur, el primer gran mirador lo brinda el puente que cruza el río Correntoso: a la izquierda se recorta la gigantesca silueta del lago Nahuel Huapi y del otro lado asoma el lago Correntoso. Abajo, sobre la orilla, pescadores con mosca remueven el agua transparente en procura de truchas. Más adelante, abrazado por una fangosa ribera de junco y mallín, el lago Escondido resguarda su fondo bajo un tapiz de verde intenso. “Es un ambiente especial. Por favor, no acampar, no pescar, no prender fuego”, advierte un cartel al borde del ruego. El tenue sonido del motor del vehículo acalla la melodía de un arroyo.
Al borde del lago Falkner surge un bosque encantado con camping agreste y, pese a que el viento ya se hace sentir, la mejor idea es seguir al aire libre y caminar por la orilla. El entorno no da respiro.
Justo antes del punto donde una angosta franja de ripio, tierra y ceniza volcánica toma la posta de la ruta asfaltada, el manto cristalino del lago Villarino exhibe decenas de truchas. En las proximidades del lago Machónico (oscurecido de verde por la gruesa franja de coihues que lo circunda), se amontonan barbas de viejo suspendidas de los árboles. Es una referencia auspiciosa: estos líquenes que lidian con misodendros (parásitos verdes con forma de nido) se desarrollan en áreas envueltas en aire totalmente puro.
La vista vuelve a regodearse con las postales verdeazuladas de los lagos Pichi Traful, Meliquina y Hermoso. Por las dudas, a pasos del Espejo Chico, un cartel advierte: “Cierre la tranquera para que no se escape la magia”. Al fondo del mirador Pil-Pil, un manojo de inoportunos nubarrones descansan sobre los cerros y recubren el lago Lácar con una pátina grisácea. Abajo, el valle amplio completa esta versión del paraíso.

ATENCIÓN
Rutas para no apurarse
El deslumbrante paisaje que rodea la ruta 234 (“Camino de los siete lagos”) no puede ser apreciado en toda su dimensión por los conductores, en los 30 km de ripio desde el cruce con la ruta 231 hasta el lago Villarino. Llena de “serruchos”, piedras puntiagudas y pozos, requiere marcha muy lenta si se pretende cuidar el vehículo. En invierno conviene informarse antes de transitarla, ya que es posible que los operarios del Campamento San Martín de los Andes de Vialidad Nacional corten el paso durante algunas horas, a causa de lluvias intensas o tormentas de nieve.
También es atinado andar con cuidado en los tramos de ripio del desvío de 27 km hacia Villa Traful, en la ruta de montaña 61 desde Junín de los Andes hasta el lago Huechulafquen y en el km 90 de la ruta 23 entre Junín de los Andes y Villa Pehuenia. Un seductor paisaje de araucarias, montañas y el río Litrán acompaña el recorrido de la ruta 23 desde Pehuenia hasta Pino Hachado, pero es muy desolada y sin servicios, del mismo modo que las rutas 27, 21 y 4 de Caviahue a la ruta 40. Además, hay que tener precaución en los 120 km asfaltados de la ruta 40 desde Chos Malal hasta Las Barrancas –límite con Mendoza–: presenta continuas curvas y pendientes.

MINIGUIA
COMO LLEGAR
De Buenos Aires a Neuquén capital son 1.141 km por Ricchieri, Autopista a Cañuelas, ruta 3 hasta Bahía Blanca y ruta 22; total de 6 peajes, $ 24.
Aerolíneas vuela sin escalas (2 hs.) desde Aeroparque a la ciudad de Neuquén de domingo a viernes a las 6.45, 16.50 y 22.05 y entre domingo y miércoles también a las 11; ida y vuelta con impuestos en clase Económica, $ 1.521. LAN tiene frecuencias de domingo a viernes 16.55 y entre lunes y jueves 7.20; ida y vuelta con impuestos, $ 1.784.
Bus semicama Ko Kó, Vía Bariloche, Vía TAC o El Valle desde Retiro (15 hs.), $ 698 ida; cama ejecutivo, $ 796; súper cama, $ 921; también llegan las empresas Albús, Andesmar, Chevallier, Crucero del Norte, Dumas y Qué Bus.
DONDE ALOJARSE
En Neuquén capital, hotel Del Comahue: habitación doble con desayuno, TV cable, caja de seguridad y wi-fi, $ 930; doble Ejecutiva, $ 1.022; suite para dos personas, $ 1.696; suite Presidencial, $ 2.219; estacionamiento, $ 65 (www.hotel delcomahue.com).
En Villa La Angostura, hotel Correntoso: habitación doble con desayuno, wi-fi y spa, $ 1.544; suite para 2, $ 1.970; con deck, $ 2.236 (www.correntoso.com).En San Martín de los Andes, cabañas Aba Salomón: para 4 con TV cable, dvd, vajilla, heladera con freezer, microondas y parrilla, $ 320; para 6, $ 400; para 8, $ 480 (www.abasalo mon.com.ar).
En Junín de los Andes, apart Lanín: para dos personas, $ 250; incluye wi-fi, parrilla, cochera, vajilla y microondas, $ 250; para 4 personas, $ 450; para 6 personas , $ 550 (www.apart hotellanin.com.ar).
A orillas del lago Huechulafquen, hostería Huechulafquen: por persona, con media pensión, kayak, mountain bike, wi-fi y DirecTV, $ 700 (www.hosteriahuechulafquen.com).
En Villa Pehuenia, hostería Al Paraíso: habitación doble con desayuno, wi-fi y guía para excursiones, $ 450; triple, $ 640; suite para 2, $ 590 (www.pehueniaalparaiso.com.ar); cabaña para 3 Patagonia Secreta con cocina, vajilla, DirecTV, wi-fi, parrilla, ropa blanca y microondas, $ 490; para 5, $ 550; para 6, $ 600 (www.cabanasparadiso.com).
En Caviahue, hostería Kallfú (rea-bre el 15/6/13): habitación doble con desayuno, DirecTV, piscina cubierta climatizada, hidromasaje e Internet en temporada media, $ 790; triple, $ 915; departamento para 4, $ 1.280; para 6, $ 1.400; apart doble, $ 1.030; triple, $ 1.160 ; en temporada alta (6/7 al 27/7 y 17/8 al 19/8), $ 1.130 la doble, $ 1.450 triple, $ 1.715 cuádruple, $ 1.980 séxtuple, $ 1.450 apart para dos y $ 1.715 apart para tres (www.kallfu.com).
En Chos Malal, hotel Picún Ruca: habitación doble con desayuno, TV cable, wi-fi y estacionamiento, $ 410; triple, $ 540; cuádruple, $ 630; para 5, $ 850; para 6, $ 920; suite para 2, $ 480 (www.picunruca.com.ar).
QUE HACER
En Neuquén capital: visita guiada a Bodega Fin del Mundo con degustación, gratis; entrada al Museo Nacional de Bellas Artes, gratis.
En El Chocón: entrada al museo paleontológico, $ 20; jubilados, $ 5; hasta 7 años, gratis.
En Villa La Angostura: entrada al Parque Nacional Arrayanes, $ 20. Excursión en catamarán hasta el bosque de arrayanes (2 hs. 30’), $ 160.
En San Martín de los Andes: entrada al Museo La Pastera, $ 20; jubilados, $ 10; hasta 20 años, gratis. Excursión en lancha hasta Quila Quina, $ 120; hasta Hua Hum, $ 360; hasta 4 años, gratis.
En Junín de los Andes: entrada al Vía Christi, $ 20.
En Huechulafquen: entrada al Parque Nacional Lanín, $ 20.
En Villa Pehuenia: excursión guiada en 4x4 “Paso del arco” (5 hs.), $ 270 con picada y mate. La consulta médica en Copahue es obligatoria y cuesta $ 40; nebulización con agua termal, $ 20; inmersión en laguna de barro, $ 10; en laguna de algas, gratis.

INFORMACION
Casa de la Provincia de Neuquén en Buenos Aires: Maipú 48, teléfono 4343-2324/2334.
En Neuquén capital, (0299) 442-4089/3268.
turismo@neuquen.gov.ar
www.neuquentur.gov.ar







domingo, 24 de marzo de 2013

El deslumbrante legado de Gaudí


Desde el Parque Güell hasta el gran ícono de su producción, la Sagrada Familia, las obras del genial arquitecto catalán son los mojones de un recorrido lleno de matices por las calles de Barcelona.



POR SANDRA LION / ESPECIAL PARA CLARIN



Hay ciudades que pueden recorrerse de mil maneras. Volver a este tipo de destinos permite redescubrirlos y disfrutarlos con pausa y tranquilidad, y este es el objetivo de hacer un recorrido por las maravillosas obras del arquitecto Antoni Gaudí, en Barcelona,España.
Las características y elementos comunes que hacen al estilo propio –totalmente identificable– de Gaudí, revelan, por ejemplo, que su fuente de inspiración fueron las formas vivas, vegetales y animales. Y lejos de todo academicismo, cuando se presencian las fachadas o interiores creados por el arquitecto, se siente uno en el fondo del mar o en un bosque.
La mejor manera de realizar el circuito es manejarse a pie y con el subte (el “metro” para los locales), o bien tomar el bus turístico que une los sitios más importantes de la ciudad. Para distinguir los maravillosos detalles de las distintas construcciones, conviene aprovechar las visitas guiadas o las audio-guías.
Primeros y ondulados pasos
Para comenzar el circuito conviene arrancar temprano y tomar la línea 3 del subte. Al bajar en la estación Paseo de Gracia se llega a la Casa Batlló, una construcción a la que Gaudí le reformó las fachadas anterior y posterior, y donde adaptó el piso principal para vivienda. Antes de entrar es esencial observar el exterior, recubierto con fragmentos de vidrio y cerámica de diferentes colores –una técnica muy utilizada por él, llamada “trencadis”–, con sus balcones ondulados, columnas con temas florales y elementos que remiten a la naturaleza. Al elevar la vista se descubre el maravilloso tejado con forma de lomo de dragón y escamas tornasoladas.
Recorrer el interior, en el que predominan las formas ondeadas y una original distribución de la luz, lleva cerca de una hora y con el ticket de entrada se incluye el servicio de audioguía, que devela algunos de los mejores secretos de la construcción. Entre otros detalles, hay que prestar atención al pozo de luz y sus magníficos azulejos, que con su degradé generan la sensación de estar en el fondo del mar. Esencial: no olvidarse de visitar el patio y la terraza.
La siguiente parada del recorrido está a cinco minutos de caminata por la calle Paseo de Gracia: Casa Milà, otra de las exquisitas obras del arquitecto catalán. Construido entre 1906 y 1912, el edificio –que también es conocido como La Pedrera por su aspecto exterior que recuerda a un acantilado– sorprende con sus infinitas curvas y ondulaciones. La fachada se encuentra compuesta por muros de piedra, grandes ventanales y balcones de hierros retorcidos, mientras que el interior es muy llamativo, ya que no posee paredes rectas.
En la magnífica terraza, desde donde se obtienen geniales vistas de Barcelona, se encuentran las famosas esculturas oníricas de Gaudí. Se destacan también el mobiliario y los utensilios creados por el artista, que se ven en el último piso de la propiedad.
Palabras mayores
A esta altura del día es una buena idea hacer una pausa para comer algo liviano y luego seguir el recorrido. A pocas cuadras de La Pedrera se encuentra el bar “De tapa madre”, donde son famosas las tapas de jamón, el farinato y las papas “a la importancia”. Para acompañarlos, una buena caña (cerveza). En otros restaurantes cercanos se consiguen muy buenas tortillas y sándwiches de exquisitos fiambres españoles.
Para hacer la digestión, nada como la caminata de 800 metros hasta la monumental Sagrada Familia. Este es el momento de conocer la obra maestra de Gaudí, a la que el arquitecto dedicó los últimos 16 años de su vida.
Desde el exterior de esta monumental basílica llaman la atención sus tres fachadas, cargadas de simbolismos: la del nacimiento, la de la pasión y la de la gloria. Conviene recorrerlas todas y observarlas en detalle. En el interior, Gaudí diseñó columnas con forma de tronco de árbol, que recrean un inmenso bosque de piedra. El arquitecto falleció en 1926 y no llegó a terminar el proyecto, aunque gracias a los planos que todavía se conservan, otros artistas continúan, a paso lento, su deslumbrante obra. Un consejo: visite la cripta donde se encuentra la tumba de Gaudí.
Ahora es el momento de ir al Parque Güell, el enorme jardín que exhibe elementos arquitectónicos que Gaudí creó por encargo de Eusebi Güell, quien anhelaba un parque de diseño para la aristocracia de Barcelona. Para llegar aquí desde la Sagrada Familia hay que tomar el metro de la línea 5 (en dirección Cornella Center) y hacer combinación en Diagonal hacia la Línea 3 (en dirección Canyelles). Luego bajar en la estación Lesseps y caminar unos 20 minutos en subida y seguir los carteles indicadores. Al llegar, Parque Güell sorprende. Una infinidad de estructuras de piedra, cerámicas de colores vibrantes y bellísimos edificios se despliegan en más de 17 hectáreas.
En la parte superior del parque se ve la tan fotografiada terraza de asientos ondulantes y una vista maravillosa de la ciudad. La escultura más famosa es la Fuente Dragón, decorada también con la técnica trencadis. El paseo puede finalizar en la Casa-Museo Gaudí, diseñada por el arquitecto y donde vivió veinte años.
En profundidad
Si bien las anteriores son las obras más famosas del arquitecto, los fanáticos no pueden obviar algunas de las menos conocidas. La Casa Vicens, el primer trabajo importante del arquitecto, fue un encargo de una familia adinerada propietaria de una fábrica de cerámica, y es por esto que la fachada muestra una decoración basada en baldosas. Vista desde afuera, en comparación con La Pedrera son opuestas: las líneas ondulantes de La Pedrera contrastan con los volúmenes separados por los ángulos y líneas rectas de Casa Vicens. Para llegar aquí, conviene hacerlo desde el Parque Güell con la línea 3 del metro, en dirección a la Zona Universitaria, y bajar una parada después, en Fontana.
A cuatro estaciones de metro, sobre la línea 3, se llega al Palacio Güell, una pequeña construcción en la que se destacan columnas con formas de hongo y puertas de hierro forjado con serpientes enroscadas esculpidas. Hay que prestarle atención al salón central, con su cúpula parabólica perforada por círculos –que le dan una apariencia de planetario– y la maravillosa terraza, que es un museo al aire libre. También puede verse un interesante mobiliario diseñado por el arquitecto español.
También es interesante visitar el Colegio Santa Teresa, un proyecto que ya estaba iniciado cuando se sumó Gaudí, y donde se destaca el inmenso atractivo interior, con arcos parabólicos, y una lograda iluminación. El edificio funciona como colegio, por lo que el interior sólo puede ser visitado los fines de semana. Para llegar hay que tomar el Ferrocarril de Sarrià y bajar en la estación Bonanova.
Por fin, es ideal cerrar el circuito acercándose, también con la línea 3 (estación María Cristina), a La Valla de la Finca Miralles. Esta extensa valla ondulada de cierre con una puerta principal y 36 secciones exhibe, en el tejado, una típica cruz de cuatro ramas de Gaudí, construida en hierro forjado. Desde hace poco la puerta fue completada con una estatua de bronce del arquitecto en tamaño natural. Un homenaje perfecto para finalizar el recorrido.

MINIGUIA
COMO LLEGAR. Aerolíneas Argentinas vuela directo a Barcelona desde 8.208 pesos, ida y vuelta, con impuestos (aerolineas.com). Atención: desde la semana pasada se aplica el 20% de recargo al valor del pasaje según establece la resolución 3450 de la AFIP.
DONDE ALOJARSE. Hotel Sant Agustí Barcelona, 3 estrellas, habitación doble menos de 100 euros la noche con desayuno buffet y wi-fi (www.hotelsa.com).
HORARIOS Y TARIFAS. Casa Batlló: Todos los días de 9 a 21. Entrada: 20,35 euros; estudiantes y jubilados: 16,30 euros; niños hasta 7 años: gratis (www.casabatllo.es). Casa Milà (La Pedrera): abre de noviembre a febrero todos los días de 9 a 18.30. Entre marzo y octubre, todos los días de 9 a 20. Entrada: 16,50 euros; estudiantes, 14,85 euros; menores de 6 años, gratis (www.lapedrera.com/es/home). La Sagrada Familia: de octubre a marzo, de 9 a 18. De abril a septiembre, de 9 a 20. Cuesta 13,50 euros y 18 euros con audioguía. Estudiantes, jubilados y menores de 18: 11,50 euros (www.sagradafamilia.cat). Palacio y Park Güell: entrada, 10 euros. Menores de 12 años, gratis (www.palauguell.cat).

INFORMACION
Consejería de Turismo de España en Buenos Aires: Carlos Pellegrini 1163, 3º Piso; 4328-9664; www.tourspain.eswww.barcelonaturisme.com
Bus turístico de Barcelona: www.barcelonabusturistic.cat
Mapa del metro de Barcelona: www.mapametrobarcelona.net
www.detapamadre.cat
www.parkguell.es

La infinita calma de El Palmar

Es Parque Nacional desde 1966 y protege la especie de palmeras yatay. El río Uruguay, la flora y los senderos para recorrer a pie delinean una geografía única.


POR CELESTE CHOCLIN / ESPECIAL PARA CLARIN


A 365 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, un manto de palmeras se extiende hacia el infinito, los pájaros son los dueños del cielo y el río Uruguay, grande y manso, acaricia suavemente las costas, delineando preciosos bancos de arena. Se trata del Parque Nacional El Palmar, una joya de la provincia de Entre Ríos ideal para hacer una escapada.
Este parque de 8.500 hectáreas, creado en 1966 con el objetivo de preservar la especie de palmeras yatay que predomina en la zona, está situado a 54 kilómetros al norte de la ciudad de Colón y a 6 kilómetros al sur de Ubajay.
Las gigantes palmeras llegan a medir 18 metros de altura y, junto a una gran variedad de árboles, sirven de hogar a más de 250 especies de aves. Se trata de un paisaje que impacta apenas se comienzan a recorrer los 12 kilómetros de camino de ripio que conducen al Centro de Visitantes y al camping El Palmar.
Conduciendo despacio –la máxima permitida son 40 kilómetros por hora– y con las ventanillas bajas, resulta un verdadero espectáculo ver –y sobre todo escuchar– las bandadas de aves que recorren esta reserva ecológica.
Desde la zona de la confitería y proveeduría del camping (renovada hace pocos meses; con pequeñas tiendas donde se venden artesanías y recuerdos de la zona) se observa el hermoso manto del río Uruguay. La zona de acampe se encuentra a 15 metros de altura respecto del río, lo que la resguarda de las fuertes crecidas.
El parque cuenta con una playa de arena, ideal para refrescarse en el apacible río. Otro de los accesos al Uruguay está en el propio camping, en una zona donde las bajantes del agua conforman bancos de arena. Desde la orilla se advierte cómo con sillitas, lonas y todo el equipo playero a cuestas, los visitantes cruzan el río caminando, aunque el agua les rebase la cintura.
Es que la pequeña travesía realmente vale la pena: una vez en el medio del Uruguay, pequeñas islas permiten disfrutar de un río que se percibe desde todos los ángulos. Los chicos se dan el gusto de chapotear en los piletones naturales. Mientras tanto, los más grandes se dejan llevar por un ambiente cautivante: aguas de tonalidades amarronadas y cristalinas a la vez, arena fina, la vista de la República Oriental del Uruguay en la otra orilla y, sobre todo, la infinita calma de este paisaje entrerriano.
Los otros pobladores
Caminando por la zona de acampe, durante el día, resulta normal toparse con algún lagarto overo que sale de su guarida para tomar sol junto a los visitantes: –se los puede ver en los lugares más insólitos: al lado de las mesas, en el lavatorio, próximos a unos de los tantos árboles o en las cercanías del río–. Y por la noche es el turno de las vizcachas, que se pasean entre las carpas para detenerse en algún fogón encendido. Entre las parcelas se observan pequeñas cuevas, las vizcacheras, donde se refugian estos roedores. Saliendo del camping abundan otras especies como carpinchos, zorros, jabalíes y ñandúes.
Además, El Palmar cuenta con senderos para recorrer a pie y en automóvil. En ellos se transita por zonas de densos palmares hasta llegar a espectaculares miradores, ideales para contemplar el atardecer, cuando el sol se pierde entre las palmeras. Los caminos conducen a los arroyos El Palmar y Los Loros, que serpentean un paisaje selvático. Entre la abundante flora y fauna emergen restos de antiguas construcciones –las ruinas de la Calera del Palmar– que dan cuenta del paso de los jesuitas por la región.
Además de contemplar las miles de aves que vuelan libremente por este paraje, es posible verlas con mayor proximidad en dos observatorios: el del Pastizal y el del Bosque, pequeñas casitas ubicadas en sitios donde estos pájaros van a alimentarse o anidar. Para aprender más sobre la flora de la región, en el sendero de El Mollar se realiza un recorrido autoguiado en el que se explica la invasión de vegetación exótica y los trabajos de conservación.
También se pueden hacer paseos en bicicleta y cabalgatas. Incluso dar una vuelta en barco por las aguas del río o navegar en canoa por los arroyos.
El Parque Nacional El Palmar conforma un paraje donde el despertar con el sonido de cotorras, pájaros carpinteros y urracas es tan sólo el comienzo de unas jornadas llenas de naturaleza y tranquilidad. Un paisaje que invita a hacer una escapada y, al volver, ir planificando cuándo regresar.

MINIGUIA
COMO LLEGAR. Desde Buenos Aires, tomar Panamericana (RN 9 ramal Escobar-Campana), puente Zárate-Brazo Largo, RN 12 hasta Ceibas y luego RN 14. El Parque Nacional El Palmar está ubicado en la Ruta Nacional 14, kilómetro 198.
CUANTO CUESTA. La entrada al parque cuesta $ 20. Jubilados, pensionados y menores de 16 años, sin cargo.
DONDE ALOJARSE. El camping El Palmar está abierto todo el año y tiene capacidad para 200 carpas. La parcela para una carpa cuesta $ 25 por día. Menores de 12 años, $ 15; mayores, $ 35.

De chocolates y fantasmas


Capital de los trenes ingleses y eje de la Ruta del Chocolate, York también atrae con sus museos, festivales, el barrio histórico y la imponente catedral gótica.


POR EDUARDO POGORILES / EPOGORILES@CLARIN.COM


Cuentan que en 1908 el explorador Shackleton se llevó a la Antártida una caja de chocolates Rowntree –que apareció intacta 50 años después entre los hielos– para disfrutarla con sus expedicionarios. Shackleton sabía lo que hacía, porque Rowntree y su competidor, Terry, eran los dos grandes nombres del chocolate enYork. Se sabe, Rowntree tenía dos empleados que también se harían ricos y famosos con el chocolate, George Cadbury y Lewis Fry. En memoria de esos tiempos, esta ciudad deInglaterra tiene hoy una “Ruta del chocolate” que atraviesa el casco antiguo de esta urbe amurallada, fundada por los romanos en el año 71 de la era cristiana, a orillas del río Ouse, en el noreste del país.
Pero no sólo del chocolate vive York, que tiene fama de ser –luego de Londres– la segunda ciudad más visitada del país. Un viaje a York es el paseo preferido de fin de semana para los jóvenes, los entusiastas del chocolate y el ferrocarril –el National Railway Museum ubicado aquí es el más completo de Europa–, sin olvidar, además, las carreras de caballos o el pasado romano y medieval, que se palpa en varias calles del barrio antiguo, como Shambles, Grape Lane y Swinegate.
York está ubicada a 281 km de Londres, hacia el norte. Son dos horas de viaje en tren desde la estación King’s Cross, el pasaje ronda los 58 dólares, según la época del año. Miles de visitantes llegan atraídos por el calendario anual de festivales. Hay para todos los gustos. Desde las carreras de caballos –las Ebor Races , de mayo a octubre– hasta elJorvik Viking Festival en febrero, dedicado a recordar a los vikingos que vivieron aquí. En junio llega el Early Music Festival , dedicado a la música medieval y barroca. En York funciona el National Centre for Early Music , con espacios privilegiados como la hermosa catedral. El calendario se completa en septiembre, con el Festival of Food and Drink , donde se come y bebe a gusto en los bares y las calles.
Clásica y moderna
La arquitectura romana y medieval fue bien preservada en York, el casco histórico es ideal para caminar. Por caso, las calles Stonegate y Petergate –famosas por sus tiendas– corren sobre las mismas calles romanas de hace dos mil años, la Via Praetoria y la Via Principalis, que conducen hacia donde hoy está la catedral de York, un ícono de la ciudad. Fue inaugurada en 1472 y se dice que los restos del rey Ricardo III –descubiertos hace meses en Leicester– pronto serían trasladados aquí. En los alrededores de la catedral se ven mansiones de estilo georgiano –del siglo XVIII– como la notable Fairfax House , donde se expone la colección de muebles y relojes antiguos del millonario chocolatero Noel Terry.
La imponente estación de trenes inaugurada en 1877 por la reina Victoria es otra postal de York, que atrae medio millón de visitantes para ver, en el cercano National Railway Museum , una colección de más de 100 locomotoras de distintas épocas.
Los romanos la llamaron Eboracum y fundaron la ciudad en la unión de los ríos Ouse y Foss. El cuartel general de la 9° Legión Romana –con seis mil soldados– estaba en donde hoy se levantan los muros de la Catedral de York. Tres emperadores romanos, Adriano, Septimio Severo y Constantino, visitaron la ciudad. En el siglo VII, anglos y sajones eligieron a York –llamada Eoforwick– como capital del reino de Northumbria. Los vikingos, que llegaron como invasores en el siglo VIII aprovechando las peleas internas entre los sajones, se afincaron durante un par de siglos y la llamaron Jorvik, como lo demuestra el sitio arqueológico descubierto en 1976 que hoy es un gran atractivo turístico.
Los visitantes descubren pronto que aún lo más moderno en York está íntimamente unido a su pasado. Si hay que creerle a la Oficina de Turismo local, York tiene 500 fantasmas, por eso es “la ciudad más embrujada de Europa”. Hay muchas propuestas para recorrer la ciudad de noche, por callejones y casas donde pueden aparecer fantasmas. Incluso hay hoteles –como The Golden Fleece– que se enorgullecen de tener un fantasma amigable.
Caminos misteriosos
Desde hace treinta años, Mark Graham propone un recorrido de una hora (theoriginalghostwalkofyork.co.uk) para ver si aparece el fantasma de Mad Alice , que aún añora la calle –Mad Alice Lane– donde vivió en el siglo XIX antes de ser ahorcada. Dos reyes medievales, Guillermo El Conquistador y Enrique III, son recordados por Clifford’s Tower , un torreón que domina la ciudad. En 1322 fue ejecutado allí Roger de Clifford –acusado de traición por el rey Eduardo II– y dicen que su cadáver aún se ve de noche. Hay visitas organizadas al York Castle Museum para oír historias siniestras sobre la época en que funcionaba como cárcel. En este museo, dedicado a la vida cotidiana, se recreó una calle de la época victoriana, Kirkgate, con empedrados y la luz típica de los faroles a gas.
Otros turistas prefieren caminos más tranquilos, como “la ruta del chocolate”. Ese camino empieza frente a la catedral, en Blake Street, con la York Cocoa House , una recreación de las antiguas chocolaterías que funcionaban en la ciudad en el siglo XVII, donde se pueden probar tortas y otras exquisiteces. En Saint Helen’s Square se ven rastros de lo que fue el Terry’s Chocolate Shop & Tea Room , no muy lejos del Betty’s Cafe , que hace chocolates artesanales desde hace cien años. Siguiendo por Clifford Street y Tower Street se llega alYork Castle Museum , donde están expuestas las marcas y envases de chocolates que hicieron célebre a la ciudad.
Rowntree Park , sobre la Terry Avenue, es un memorial que recuerda a los ciudadanos de York muertos en las dos guerras mundiales. Fossgate, donde se inició la dinastía de los Rowntree, es hoy una calle repleta de chocolaterías artesanales. La ruta termina en King’s Square, donde York’s Chocolate Story propone un museo interactivo.
Sin duda, York tiene una tradición teatral que arranca desde las obras religiosas escenificadas en la calle por los gremios medievales –vale detenerse en el edificio de The Merchant Adventurer’s Hall , antigua sede de estos gremios– que retornaron popularmente desde 1951. Se representan durante la festividad de Corpus Christi, casi siempre en el jardín botánico junto al río, donde se ven restos de murallas romanas.
Dado que el ferrocarril nació en Inglaterra con pioneros como Stephenson, se entiende el orgullo local por el National Railway Museum . Allí se ven no sólo trenes y vagones, también se ha reconstruido una estación clásica, hay maquetas de ferromodelismo y espectáculos para niños. El museo está junto a la estación de York, en un espacio de 8 hectáreas. En tres enormes salones se pueden ver famosas locomotoras de vapor, como la Duchess of Hamilton y laMallard . Ahora se está restaurando la legendaria Flying Scotsman , que corría entre Londres y Edimburgo en 1930. Trenes japoneses como elShinkansen –el “tren bala”– comparten el escenario con lujosos coches dormitorio franceses de la Compagnie des Wagons Lits que se usaban en el Night Ferry , el servicio nocturno entre Londres y París. En el área dedicada a los “palacios sobre ruedas” se ven los Royal Trains , los trenes imperiales, desde la época de la reina Victoria hasta Isabel II. Es otro de los muchos atractivos de York, una ciudad encantada.

MINIGUIA
COMO LLEGAR. British vuela de Bs. As.  a Londres por U$S 2.439 con impuestos. Tren de Londres a York (2 hs.), US$ 58.

DONDE ALOJARSE. Habitación doble en el Best Western,  US$ 147. Metro Hotel, U$S 102.  The  Queens, U$S 94. Alhambra, US$ 45.     

INFORMACION
www.visityork.org
www.visitengland.com
www.historyofyork.org.uk


Diseño y confort junto a las playas de Miami

Se madruga por voluntad propia y con sumo placer en el Soho Beach House de Miami, una sensación inusual para quien esquiva los amaneceres en su vida cotidiana. Sin embargo, la explicación salta a la vista –y al resto de los sentidos– porque se descansa con mayúsculas (¿dónde comprarán las almohadas estos hoteles que garantizan sueños king-size ?), el agua de la ducha cae como una cascada pesada y cálida sobre los hombros y losamenities (esos artículos de tocador que se multiplican a nuestro paso, desde las cajitas y rincones más inesperados) nos recuerdan que hay que mimarse más. Por supuesto, a los servicios de alta gama y los ambientes (en este caso, la gran habitación con sillones, biblioteca, equipo de música para iPod, wi-fi gratuito, pantalla plana gigante, escritorio, bar y hasta bañera junto a la cama) hay que sumarle los ventanales. O mejor dicho, el paisaje soleado y vital que aparece detrás de los vidrios.



POR DIANA PAZOS / ESPECIAL PARA CLARIN


Qué mejor incentivo para levantarse temprano que las silenciosas playas de arena blanca, las palmeras mecidas por la brisa marina y el oleaje verde –a veces azul– que llega casi hasta la puerta trasera del hotel. Este es, justamente, uno de los sitios preferidos por los huéspedes y socios: la piscina de unos 30 metros de largo, rodeada de un área impactante de reposeras (en realidad, son camas) y el Tiki Baren medio de un jardín tropical. Entonces, comienza el Club de Playa , donde se disfruta de las poltronas con sombrillas y las cabañas en la playa, el servicio de camareros en forma permanente, los toallones y el agua helada siempre a mano.
Cool y descontracturado
El buen humor predomina en Miami Beach, una sucesión de playas tranquilas en la convocante ciudad del estado de Florida, en Estados Unidos. Aquí, desde la primera hora, residentes y turistas transpiran con glamour: con ropa deportiva de marca y algún destello flúo, todos caminan, trotan o corren por el boardwalk . Se trata de una rambla de madera sobre la arena donde la mayoría circula con auriculares, botellas de agua y relojes de alta tecnología que miden las calorías consumidas. Las personas mayores también gozan de la vista y descansan a la sombra, reemplazando la música por la conversación.
En una jornada que promete calor y sol a pleno, el desayuno se sirve al aire libre en Soho Beach House, en el restaurante italiano Cecconi’s . En el patio de la planta principal –abierto al público también para el almuerzo y la cena los siete días de la semana–, el espacio elegante y relajado a la vez cuenta con pisos de mosaicos antiguos y detalles minimalistas en tonos verdes, árboles con luces y toldo retráctil. Como todo en este hotel y parte del concepto del club privado de Soho en el mundo, tanto los ambientes como los huéspedes se caracterizan por ser descontracturados. Ni siquiera en la sala de estar (más tradicional, con piezas de art decó que forman parte de la colección de arte de Soho House) a nadie se le ocurre vestirse de traje. Tampoco en el Club Bar cubano del primer piso –con viejos paneles de madera y muebles de época– y, mucho menos en Ocho , una taquería con bar de tequila y vista al mar que se encuentra en el octavo piso. Inspirada en los camiones que venden tacos mexicanos en las calles, Ocho es el lugar indicado para relajarse al lado de la piscina superior, tomando una margarita bajo las estrellas o degustando los platos del menú. La biblioteca invita a leer o trabajar en privado (al igual que la sala de proyección), siempre con sillones, mucha madera y vista al mar como denominador común. También hay computadoras y camareros a disposición junto al Club Lounge privado para 16 personas.
Pero si hay un espacio de relax por excelencia, ése es el Cowshed Spa. Amplios sillones para manicuría y pedicuría mirando al océano, cinco salas de tratamientos privados (incluyendo una sala para parejas), cámaras de vapor, área de relajación, vestuarios y el primer Blow Dry Bar . Además, el spa brinda una amplia gama de tratamientos (el masaje “full body” es memorable) y una tienda de productos Cowshed.
En este punto vale recordar que la historia del Soho Beach House se remonta a 2010, siendo el noveno Soho House del mundo. En Collins Avenue 4385, se levanta el edificio art decó del histórico Sovereign Hotel, que fuera rediseñado y ampliado para albergar una torre de 16 pisos frente al mar. ¿El resultado? El hotel Soho Beach House, con 49 habitaciones de seis tamaños, penthouse, dos piscinas, playa con servicio completo, jardín exuberante y Tiki Bar, terraza techada, salón de relax, el restaurante Cecconi’s y el Cowshed Spa y Active Gym.
Para entender el concepto general es importante tener en cuenta que Soho House fue fundado en Londres en 1995 como un club privado para miembros dedicados al cine, medios de comunicación y la industria creativa. En la actualidad cuenta con unos 34.000 socios e instalaciones en Europa y América del Norte (por ejemplo, en Londres, Berlín, Toronto, Nueva York, California y Miami), así como once restaurantes públicos, cines y balnearios. A su vez, el grupo desarrolló el spa Cowshed , lanzando una marca de productos para el cabello y el cuerpo.
Una de las primeras sorpresas que se encuentran en las habitaciones del Soho Beach es el tamaño familiar de los frascos: “Todo tiene que ser abundante y generoso; la idea es sentirse como en casa”, explican en el hotel. Ya no deben recordar cómo vivimos los simples mortales.

MINIGUIA
COMO LLEGAR. Por American Airlines a Miami (ida y vuelta), desde US$ 1.350 (aa.com). Desde el 18/3 se aplica el 20% al valor del pasaje según la resolución 3450 de la AFIP. Consulte a la aerolínea o a su agente de viajes.

CUANTO CUESTA. Habitación en Soho Beach House Miami, desde US$ 400 con wi-fi y acceso a las piscinas y la playa. Oferta especial entre el 1/5 y el 31/10, desde US$ 235 (reservas antes del 31/3, mínimo 5 noches).
Para ser miembro de un club Soho en particular (por ejemplo, Miami) se paga US$ 1.800 por año; menores de 27 años, US$ 900. Para ser socio de todos los Soho, US$ 2.400 anuales.

INFORMACION
Soho Beach House, en Miami Beach: www.sohobeachhouse.com
www.cecconismiamibeach.com
www.cowshedonline.com
MiamiandBeaches.com



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