Noroeste Litoral Cuyo Buenos Aires Centro Patagonia perito moreno, patagonia Las Leñas, cuyo Bariloche, Río Negro valle de la luna, cuyo Purmamarca, noroeste tren a las nubes, noroeste Cataratas del Iguazú El Palmar de Colón, litoral Provincia de Cordoba Capital federal, Buenos Aires Peninsula Valdes, Patagonia Ushuaia. Patagonia


domingo, 26 de mayo de 2013

El Cajón del Azul en Río Negro

Entre los tupidos bosques de cipreses y coihues del cerro Piltriquitrón, a 15 kilómetros de El Bolsón, en el extremo sudoeste de Río Negro, se esconde la Esquina de Wharton, el punto de partida hacia una perla preciosa: el Cajón del Azul, un profundo cañadón de roca que bordea el río Azul. Es impactante encontrarse con este oasis en medio de la montaña, en el que el agua diáfana deja entrever las riberas.


El camino que lleva hasta el Cajón es un sendero, rodeado de vegetación densa y variada en un trayecto en el que también se aprecian arroyos de montaña. Las hojas y las ramas del suelo funcionan como un colchón, donde los pies descansan a medida que se avanza. Puede realizarse caminando o a caballo, pero no hace falta tener un gran estado físico ni ser un experto en trekking. La travesía no tiene pendientes ni subidas pronunciadas. Además, para no perderse, hay flechas rojas pintadas en piedras y árboles. Así y todo, en ciertas zonas resulta difícil encontrarlas entre las hojas de un coihue o la maleza.
El recorrido a pie insume unas cuatro horas de ida y tres horas de regreso. Empieza en un paraje al pie del cerro: la Chacra de Wharton. La mejor guía son las señales rojas y amarillas dejadas sobre árboles y piedras, además de los carteles que indican la llegada a los diferentes refugios.
En la primera parte se desciende hasta el río Azul y se llega a La Playita, un pequeño camping donde se puede comer o tomar algo, o simplemente descansar. También hay duchas y letrinas. En el refugio La Playita es imperdible una charla con Sebastián Díaz (el encargado) y disfrutar de una picada. Una vez reanudada la marcha, se sigue bordeando el río. Por momentos, el camino es casi plano y se ven pequeños arroyos y lagunas, donde la orilla es poco profunda. En el recorrido hasta los refugios La Tronconada, Cajón del Azul, El Retamal y Los Laguitos, se observan truchas, que permanecen inmóviles entre las rocas del agua transparente, al acecho de algún pez distraído.
Más adelante hay que cruzar dos puentes colgantes, subir escaleras de madera y atravesar un bosque de cipreses. En el tramo final resta cruzar un pequeño puente de troncos. Quizá se trate del único tramo con cierta exigencia. Después de recorrer un corto sendero, aparece la última pasarela, que conviene atravesar con cuidado, de a uno por vez. El Cajón está ubicado a unos 600 metros sobre el nivel del mar. Unos 30 metros abajo se divisa el agua “encajonada” entre los muros de piedra. En realidad, el color del agua, encendido por el sol del otoño, resulta verde esmeralda. De todas maneras, su transparencia permite descubrir el lecho repleto de piedras. A pocos metros se encuentra el refugio del Cajón del Azul, administrado por Atilio Csik, un amante de la vida silvestre. Son innumerables las historias reales y leyendas que este hombre es capaz de contar a sus visitantes, teniendo en cuenta que vive allí desde hace casi treinta años. El refugio es ideal para degustar una pizza, pan casero, el delicioso champán de sauco y cerveza artesanal, una de las especialidades de El Bolsón.
A la noche se puede participar de los fogones improvisados, que nunca faltan, acompañados por el agradable rumor del río Azul. Cualquiera sea la actividad o el circuito elegido, en el Cajón el deleite está asegurado.

A FAVOR
Es una excursión que no tiene grandes dificultades: el sendero es más bien plano y se puede hacer en unas pocas horas.
EN CONTRA
Por estar en la zona protegida del Area Natural Río Azul-Lago Es-condido, sólo se llega hasta el Cajón del Azul a pie o a caballo.

MINIGUIA
COMO LLEGAR. De Bs. As. a El Bolsón son 1.693 km por Ricchieri, Autopista a Cañuelas, ruta 3 hasta B. Blanca y rutas 22 has-ta Arroyito, 237 y 40; 6 peajes, $ 24.
Aerolíneas tiene de 3 a 7 frecuencias diarias sin escalas (2 hs. 20’) desde Aeroparque hasta Bariloche; ida y vuelta con impuestos en clase Económica, $ 1.895. LAN vuela de 2 a 4 veces por día ($ 2.791). LADE llega los lunes, martes y jueves. 
Bus semicama Mar y Valle desde Bariloche hasta El Bolsón (2 hs.), $ 40 ida; coche cama, $ 54.
Micro semicama El Rápido Argen-tino desde Retiro hasta El Bolsón (23 hs.), $ 901 ida; coche cama, $ 1.027. 
Para llegar a Cajón del Azul, hay que ir hasta la Chacra de Wharton, 15 km al noroeste de El Bolsón por el camino a Perito Moreno. De ahí, a pie o a caballo. Cabalgatas de 7 a 9 hs. para 2 personas como mínimo. Antes de partir es recomendable consultar al Club Andino Piltriquitrón (www.capiltriquitron.com.ar).

DONDE ALOJARSE. Cabaña para 2 Cerro Amigo con DirecTV, wi-fi y juegos infantiles, $ 200; para 4, $ 260; para 6, $ 320 (www.cabaniascerroamigo.com.ar).
Habitación doble con TV cable, desayuno y cochera en el hotel Hielo Azul, $ 300; habitación triple, $ 350 (www.hotelhieloazul.com.ar).

INFORMACION
(02944) 492-604 begin_of_the_skype_highlighting GRATIS (02944) 492-604 end_of_the_skype_highlighting / 455-336
turismo@elbolson.com
www.elbolson.gov.ar
www.bolsonweb.com
www.rionegrotur.gob.ar

Los sonidos y colores de Iguazú

El estruendo de las Cataratas, la intensidad de la selva y la variada fauna autóctona protagonizan el recorrido por el corazón del Parque Nacional Iguazú.


POR NERIO TELLO / ESPECIAL PARA CLARIN


Todo es ruido y sonido exuberante en el extremo noreste de Misiones. Naturaleza fuera de sí. Como si el agua se hubiera juntado para sorprender. Una catarata es una onomatopeya del agua que salta entre escalones de piedra, escalones inconmensurables. Al menos eso parecen las Cataratas del Iguazú, las maravillas insobornables, esa grandiosidad sin consuelo. El sereno río Iguazú, con sus aguas pardas casi rojizas, al llegar a este punto omnipresente, estalla en estruendos por precipicios de 74 mestros de altura y parece deshacerse en un vapor que humedece la tierra, la agradecida foresta, la multitud de aves. Este bello accidente de la naturaleza se extiende 2,7 kilómetros y el paseo esencial permite sortear ríos y riachos. A través de puentes y pasarelas, se ve el espectáculo de costado, de un lado y otro, desde las alturas con ventana al vacío.
Las entrañas de las Cataratas del Iguazú también tienen sonidos de estruendo. Garganta del Diablo se llama ese grito gutural y eterno. Las aguas que caen a los pies rebotan sobre los puentes para que disfruten paseantes con pilotines, en traje de baño o con la ropa que traen. Esa garganta es el bautismo. Todos los días del año, millones de personas descubren esta maravilla que deja sin palabras, agota los adjetivos y todos, sin excepción, intentan, vanamente, captarla en una foto o en una filmación.
Las poderosas columnas de agua se desploman por muros basálticos y sueltan espuma hacia el vacío. Allá abajo, esos 42 millones de litros de agua por segundo rebotan en un lecho rocoso y regresan en un estruendo constante. Su vaporosa voluntad lo empapa todo. Para semejante empresa, el río Iguazú se prepara a lo largo de 1.300 kilómetros, desde que nace como arroyo en la cumbre de la Serra do Mar, en el estado de Curitiba, Brasil. Cuando su cauce toca la tierra colorada de Misiones, marca la frontera. Los riachos que le dieron vida se transforman en una corriente encajonada entre la selva, que llega a medir hasta 1.500 metros de ancho.
Antes de precipitarse, las aguas se separan en decenas de brazos que rodean islas e islotes, donde abruman el verde y las flores. Finalmente, las aguas se lanzan al vacío en unos 270 saltos, algunos altos, otros más bajos, calmos o estridentes. Todos compiten en belleza en medio de gigantescos árboles y líquenes, dando hogar a 450 especies de aves –la más rica fauna del país–, que crecen y se multiplican como si ese fuera su único destino. Algunas pueden ser detectadas e identificadas por un neófito: tucanes de picos contundentes, loros ruidosos, algún papagayo, urracas, águilas, buitres y hasta golondrinas. Todos anidan en las paredes de los precipicios, donde el agua impone una tregua. Donde las aguas se amansan deambulan las garzas.
El Parque Nacional Iguazú está enclavado en la selva del Paraná, que ocupa el sudeste de Brasil y el noreste de Argentina. En total, son 221 mil hectáreas, de las cuales 154 mil pertenecen a Brasil y unas 67 mil a la Argentina. Es una de las nuevas Siete Maravillas Naturales, con una notable diversidad biológica. Su clima subtropical, con altas temperaturas y mucha humedad, cobija unas dos mil especies de plantas y más de 80 especies de mamíferos. Son muy visibles los roedores, que aprovechan los frutos que caen al suelo, y los coatíes, que vagabundean entre la gente reivindicando territorio.
Pulmón natural
En tan limitado espacio, el Parque –uno de los principales pulmones naturales del mundo– reúne unas dos mil especies de flora. Aparecen pequeñas pero visibles plantas epífitas (musgos y líquenes que crecen sobre ramas y troncos de árboles), arbustos e infinitas variedades de orquídeas, cactus y claveles del aire. Además, entre la maraña verde asoman cedro y el palo rosa, una gran variedad de araucarias, higueras y palmitos. En la espesura habitan el lagarto overo y el tapir. En las alturas de los árboles, se pueden escuchar, y a veces ver, monos y comadrejas que se alimentan de hojas y brotes. La vigilancia del parque siempre está atenta ante la posible aparición de un jaguar o un puma, que se acercan a zona del Parque en busca de presas fáciles como venados, coatíes o algún ejemplar de una de las cien especies de macacos que pueblan estos bosques. Como allí manda la naturaleza, entre el follaje, aunque lejos de las pisadas humanas, hacen su vida las serpientes. Y en las aguas, los caimanes esconden su color en el torrente. Por algún lado de las aguas turbulentas bullen inquietantes pirañas.
Las pasarelas están limpias y cuidadas. Cada tanto aparecen zonas de descanso, en algunos casos con bares, quioscos y sanitarios. Un tren ecológico transporta a los visitantes desde la Estación Central hasta la estación Cataratas, punto de partida de los circuitos Inferior (lleva hasta las pasarelas, donde se observa la isla San Martín) y Superior, que ofrece una vista desde arriba de los saltos. Antes o después de realizar este recorrido, no se puede dejar de caminar 1.100 metros para poder admirar la Garganta del Diablo, el más impresionante escenario de Iguazú.
El agua golpea y se eleva, mientras la selva lo cubre todo.

IMPERDIBLE
Garganta del Diablo
El paseo principal e imprescindible es la caminata por las pasarelas que llevan hasta Garganta del Diablo. Permite ver las Cataratas desde arriba, abajo o de costado. Pero la experiencia de “entrar” en la Garganta sólo se tiene a partir de una excursión en bote semirrígido que parte de un embarque frente a la isla San Martín. La embarcación se interna en esas aguas arcillosas, recorre los saltos y propone un singular “bautismo”, ya que los visitantes terminan empapados. El paseo dura poco más de diez minutos, pero la experiencia se transforma en un recuerdo imborrable de la magnificencia de los saltos, el rotundo grito de esa garganta y ese inagotable manto de agua que cubre, abriga, seduce e inquieta.

MINIGUIA
COMO LLEGAR. De Buenos Aires a Iguazú son 1.287 kilómetros por ruta 9 (Panamericana ramal Escobar), Zárate-Brazo Largo, ruta 12 hasta Ceibas, ruta 14 hasta San José, ruta 105 hasta Posadas y ruta 12; total de 7 peajes, $ 46,50. Aerolíneas Argentinas y LAN vuelan directo a Puerto Iguazú. Pasaje ida y vuelta en Económica, $ 907 más impuestos. Bus coche cama Rápido Argentino, Singer o Crucero del Norte desde Retiro (17 horas), desde $ 750.
DONDE ALOJARSE. Habitación doble en el lodge Iguazú Jungle, con TV cable, cocina y deck con vista a la selva, al parque o a la piscina, US$ 594 (www.iguazujunglelodge.com). Hotel 4 estrellas Saint George, desde $ 630 la noche por persona con TV cable, wi-fi, piscina, jaccuzzi, sauna y gimnasio (www.hotelsaintgeorge.com).
QUE HACER Entrada al Parque Nacional Iguazú, $ 65. Abre de 8 a 18. Micro de Puerto Iguazú al Parque Nacional (20’), $ 60 ida y vuelta. Paseo Gran Aventura (dura 1 h. 20’ e incluye 5 km en 4x4 hasta Puerto Macuco, navegación en lancha por los rápidos del río Iguazú Inferior e ingreso al área de Cataratas), $ 320. Paseo embarcado Aventura Náutica por el Cañón del Iguazú hasta los principales saltos, $ 150 más la entrada al Parque.

INFORMACION
En Bs. As., Casa de Misiones: Av. Santa Fe 989, 4317-3700.
En Puerto Iguazú, (03757) 420-722/382/188.
iguazu@apn.gov.ar
www.cataratasdeliguazu.net
www.iguazuargentina.com
www.turismo.misiones.gov.ar

Noticias breves

Novedades de Miami
La Oficina de Convenciones y Visitantes de Miami anunció varias novedades. En primer lugar, recuerda que recientemente ha lanzado la versión en español de su web dirigida a sus visitantes internacionales (espanol.miamiandbeaches.com). Tratándose de uno de los destinos preferidos de los viajeros latinoamericanos en los EE.UU., Miami continúa invirtiendo millones de dólares cada año en la construcción y renovación de sus hoteles y resorts. Ese es el caso de Gale South Beach & Regent Hotel, el famoso Mayfair Hotel & Spa en el vecindario Coconut Grove y el hotel InterContinental Miami en el centro de la ciudad. Otras inversiones millonarias incluyen al famoso Fontainbleau, Epic Hotel, daddy O hotel & lounge, Canyon Ranch Hotel & Spa, B Hotels & Resorts y Oasis Beach Club, entre otros. A su vez, Doubletree Miami Airport fue rebautizado como DoubleTree by Hilton Miami Airport Convention Center, completando un proyecto de 15 millones de dólares y la apertura de un centro de convenciones de casi 16 mil m2, el segundo más grande en Miami.


Sobre la conectividad, American Airlines informó que ahora se puede disfrutar de Miami sin pagar de más, ya que todas sus tarifas permiten una parada en la ciudad sin costo adicional. Y para los profesionales de viajes, se destaca el Travel Planner, una guía con más de 200 páginas de información en español sobre el Gran Miami. Informes: www.mia miandbeaches.com

COMPAÑIAS AEREAS
Star Alliance, para iPad
Star Alliance expande su oferta para dispositivos móviles al introducir su aplicación Navigator con una versión desarrollada para iPad. Esta nueva app complementa la aplicación existente para iPhone. El distintivo de esta herramienta es un globo interactivo en 3D que muestra la red de rutas de las 27 aerolíneas de Star Alliance, con sus más de 21.900 vuelos diarios y 1.329 destinos alrededor del mundo.

Más argentinos en Sudáfrica
Según estadísticas de la Secretaría de Turismo de Sudáfrica (SAT), durante 2012 hubo un aumento del 30% del tráfico de pasajeros argentinos a Sudáfrica. “Estamos trabajando para seguir incrementando la conectividad entre ambos países”, afirmó Diego Disabato, manager de South African Airways en Argentina. 
Estas cifras se dieron a conocer en el marco de la feria de turismo Indaba, realizada del 11 al 14 de mayo en Durban y organizada por la SAT (www.flysaa.com).

CUESTION DE HOTEL
InterContinental Mendoza
InterContinental Mendoza informó que ha sido elegido como ganador de los premios “Travelers’ Choice” de TripAdvisor 2013, y que se encuentra entre el 10% de empresas con “los mejores resultados de todo el mundo” según Trip Advisor.

Amerian Catamarca celebra
Amerian Catamarca Park Hotel cumplió 10 años desde su apertura y lo celebra con dos sorteos por un fin de semana para dos personas con un tour por la provincia. Uno de los sorteos se realizará entre los seguidores de la cadena en Facebook y el otro entre los huéspedes. 
OTRAS NOTICIAS
Aruba, para luna de miel
Aruba presentó su programa “Una luna de miel feliz” dedicado a los recién casados. Es un programa que funciona todo el año, ofreciendo ventajas, descuentos y actividades para este segmento turístico. Entre otros beneficios, el plan sin cargo incluye champaña de bienvenida, obsequio de buenas noches (por ejemplo: fresas con chocolate y un producto de aloe), una noche gratis al regreso del aniversario (mínimo 5 noches de estadía) y registro VIP en el hotel de preferencia (www.aruba.com).
Promo de Costa Cruceros
Costa Cruceros anunció una promoción para las reservas en cabina Samsara en las salidas de enero, febrero y marzo a bordo del Costa Favolosa y Costa Fascinosa. Además de los beneficios exclusivos y el acceso al Samsara Spa, incluye el paquete “all inclusive bebidas” sin costo adicional. Los cruceros parten de Buenos Aires y paran en Angra dos Reis, Río de Janeiro, Buzios, Ilhabela y Punta del Este.

Asatej y HSBC
Para las próximas vacaciones o escapadas, la agencia minorista Asatej y HSBC ofrecen facilidades de pago hasta en 24 cuotas sin interés, y regalan las valijas para que el viajero sólo se ocupe de elegir el destino (www.asatej.com).

Paseo de Arte Buquebus
El 15 de mayo se inauguró la exposición “Art of view” en el Paseo de Arte Buquebus, con el auspicio de la bodega Atamisque. El espacio abrió en 2011 por iniciativa de la artista Paula Barbini, con la muestra “Viaje feliz” junto a Pato Gil Villalobos. Participa Global Art, a cargo de Grace Grisolía y Verónica Quintana, quienes coordinan con Barbini la selección de obras.

Pueblos y tradiciones serranas

Una decena de pintorescos pueblos –llenos de hitos históricos y tradiciones ancestrales– conforman el Circuito de la Costa de la provincia de La Rioja, desde la capital provincial hasta Castro Barros por la ruta 75. Un itinerario que tiene como protagonista al viento, que gasta paredes, talla piedras, eleva parapentes, rueda velas sobre tierras insólitamente planas y mueve astas de molinos, mientras se elabora un vino generoso trabajado a fuerza de voluntad y agua de acequias.


POR GISELA GALIMI / ESPECIAL PARA CLARIN


Rodeados de cerros y viñedos, los pobladores de la zona descansan en casas bajas, protegidos por el cordón montañoso de Velazco. El primer punto turístico aparece a la salida de la capital: la iglesia de Las Padercitas. Un nuevo edificio contiene en su interior las ruinas del templo construido por San Francisco Solano, quien en 1593 logró evangelizar a la gente a fuerza de atraerla con su violín. El segundo domingo de agosto se celebra con cintas, flores y cantos la fiesta del Tinkunaku, en honor a San Nicolás de Bari, patrono de la ciudad, y al Niño Jesús Alcalde, figura creada por Francisco para atraer a los nativos.
Dejando atrás Las Padercitas, en el dique de la Quebrada del Cerro de la Cruz se puede practicar aladeltismo y parapente con instructor, en salidas de media hora que aprovechan los vientos riojanos que, dicen, son de los mejores del mundo para volar. También en el dique puede practicase tirolesa los fines de semana.
A 2 km de Sanagasta, el primer poblado de la ruta costera, está el recién inaugurado Parque Natural Geológico Sanagasta, una formación geológica cretácica donde se hallaron nidadas de huevos de dinosaurios (serían saurópodos titanosáuridos) y plantas fósiles de 65 a 95 millones de años. Se puede recibir buena información y tomarse fotos con réplicas de dinosaurios construidos a escala.
Al norte de Sanagasta está Agua Blanca, pueblo de 90 habitantes. Allí, la bodega Casa India y una fábrica de productos lácteos caprinos muestran cómo, con empeño emprendedor, se pueden elaborar delicias gastronómicas y atraer a turistas. Se degustan vinos torrontés y malbec, cepas emblemáticas de la zona, y se recorren los viñedos. Aquí, 15 viñateros de la Costa Riojana crearon la Asociación Cordón de Velazco, que promueve el asociativismo e impulsa la actividad. En la fábrica láctea vecina, un inmigrante francés crea sabores riojanos con recetas de su tierra; su vino casero mezclado con nuez es un raro y dulce elixir.
Entre Cristo y Salvador Dalí
Más adelante por la ruta 75, los vientos tallaron una piedra caída de un cerro, en la que algunos vislumbran el perfil de Cristo. Por eso el lugar se conoce como El Señor de la Peña, y en Semana Santa llegan cientos de campesinos para velar la noche anterior al domingo de Pascua.
Cerca, sobre un paisaje desolado de arcilla y greda –el fondo de un lago extinguido– surge la pista de carrovelismo de El Barrial, emprendimiento del municipio de Arauco. El viento peina incansablemente esa superficie extremadamente plana, donde los carros a vela “navegan” a ras del suelo, en distancias que se cubren al ritmo del viento: una velocidad promedio de 50 km por hora.
A 15 km de allí, Anillaco es uno de los pocos pueblos que tiene alojamiento y la mayoría de sus calles asfaltadas. Allí Amelia Bozas, de 72 años, produce el vino “Mío”, que –según asegura– es sólo jugo de uva fermentada.
Otro extraño imperdible de la zona es El Castillo de Dionisio, en Santa Vera Cruz, una suerte de mezcla entre castillo de arena y casa de Salvador Dalí. Fue construido por Dionisio Aizcorbe, quien pretendía transmitir diferentes filosofías a las siguientes generaciones. Por eso, en sus muros conviven dioses y mandalas, siempre con espíritu de armonía con el universo. Los más aventureros, desde allí pueden hacer recorridos de 4 a 6 horas para avistar cóndores y obtener vistas de altura sobre el Valle de Arauco. O dejarse llevar por el viento –mientras giran sin parar los molinos del Parque Eólico Arauco– y permitir que la aventura los lleve por donde quiera el camino.

LA BUENA MESA
Sabores ancestrales
En su restaurante Orígenes, en el Paseo Cultural Castro Barros de la capital riojana, el chef Hugo Véliz juega con los elementos regionales, prepara helado de albahaca y postres con quínoa y sirve jamón de conejo o algarroba, chivito y vinos riojanos. Además, rescata productos olvidados y los incorpora a la cocina riojana mediante técnicas de elaboración utilizadas en el exterior, a fin de darle una identidad gastronómica exclusiva de la provincia de La Rioja.

MINIGUIA
COMO LLEGAR. Desde Buenos Aires hasta La Rioja capital son 1.167 kilómetros por ruta 9 (Panamericana ramal Escobar) hasta Córdoba capital, ruta 20 hasta Carlos Paz y ruta 38. Aerolíneas tiene un vuelo diario sin escalas. Ida y vuelta, desde $ 2.750, con impuestos (aerolineas.com). Bus desde Retiro, $ 570 ida.
DONDE ALOJARSE. Hotel Plaza, en La Rioja capital: habitación doble con desayuno, TV cable y wi-fi, $ 570; triple, $ 668.
QUE HACER. Parapente (media hora), $ 350 (0380- 154656049); carrovelismo (10’), $ 10; paseo de 20’, $ 20.

INFORMACION
En Bs. As., Tel. (011) 4813-3417.
En La Rioja, (0380) 442-6345.
www.turismolarioja.gov.ar

Sudáfrica, el espíritu de la aventura

Más allá de las atractivas reservas naturales y los safaris fotográficos, Sudáfrica despliega propuestas alternativas para los viajeros que llegan en busca de historia, adrenalina, playas y un intercambio más estrecho con la cultura local.


POR ARIEL CARAVAGGIO / ACARAVAGGIO@CLARIN.COM


Sudáfrica es una infinita sabana manchada de colorado por el sol que destiñe cuando se va. Es un rinoceronte, tan monstruoso como solitario, que atraviesa un riacho. Jirafas, chitas, elefantes y cebras bien despiertas y en estado natural, no como las ven los chicos en los zoológicos. Sudáfrica es un jeep cargado de turistas que vadea el camino. Pero esa postal es sólo una parte de Sudáfrica guardada en el inconsciente colectivo.
El país más austral del continente africano también ofrece otras mil opciones, cada vez más aprovechadas por jóvenes de todo el mundo y viajeros que buscan una alternativa a los circuitos más famosos, más tradicionales.
Destinos como JohannesburgoDurban o Ciudad del Cabo (que para muchos argentinos quedaron asociados, después de 2010, a la imagen de Diego Maradona con un traje gris y el sueño de otro Mundial trunco) derraman cultura local, excursiones que describen la impactante historia reciente y las esquirlas del apartheid, paisajes que se graban a fuego en la retina y puertos populosos que convierten a Sudáfrica en la balanza con el peso justo entre Oriente y Occidente. Un país en el que se puede descansar, pero que, al mismo tiempo, propone un ritmo frenético para aquellos inquietos que no sólo quieren visitar las ciudades, sino vivirlas a fondo.
La capital del corazón
El pueblo negro sudafricano, ese que recuperó la dignidad y libertad hace 19 años con las primeras elecciones masivas (hasta 1994, sólo votaban los blancos) y la nueva constitución impulsada por Nelson Mandela, siente a Johannesburgo como su capital. Aunque no lo sea (Pretoria es la capital administrativa; Bloemfontein, la judicial, y Ciudad del Cabo, la legislativa), la gente se identifica con esa aglomeración urbana en la que nació la resistencia estudiantil al apartheid, a fines de los años 70, y que hoy es la más poblada y extensa del país.
Lejos de la locura de los edificios y los bancos de Sandton –el barrio financiero– o las avenidas del centro, Johannesburgo tiene reservas naturales cercanas como Pilanesberg, erigida en el cráter de un volcán extinguido hace millones de años. Allí, los famosos safaris están a la orden del día. O del atardecer, cuando una mayor cantidad de especies animales se dejan ver al lado del camino.
La esperanza de ver a los Big Five o Cinco Grandes (leones, elefantes, búfalos, rinocerontes y leopardos) queda chica al lado del documental en carne propia que los guías hacen sentir a los visitantes. Ellos explican la bravura de animales aparentemente inofensivos, como el “pumba” (parecido a un jabalí, famoso desde la película “El Rey León”, de Disney), o avisan que si estás solo en la sabana y un elefante te mira fijo y agita las orejas, no es que quiera volar como el simpático y pequeño Dumbo, sino que, literalmente, “es momento de irse”.
Pero en la magia de los safaris (la estadía en una reserva natural ronda los US$ 250 por noche, por persona) no se agota la propuesta de Johannesburgo ni la de Sudáfrica para los viajeros. A 24 kilómetros del centro de la ciudad está Soweto, uno de los íconos de la resistencia al apartheid. Esta zona es una combinación de coloridas casas de clase media baja y townships (asentamientos con viviendas muy precarias). A esos suburbios eran enviados, en tren, los negros que trabajaban en Johannesburgo después de las seis de la tarde, durante el apartheid. El epicentro de las callecitas y rutas musicalizadas por los bocinazos de las combis que ofician de transporte público es la calle Vilakazi. Allí está la famosa casa de Nelson Mandela, donde su ex esposa Winnie Madikizela (conocida por todos como “Mama Winnie”) comandó la resistencia mientras quien sería el primer presidente negro estaba preso. Las paredes aún guardan los agujeros de las balas que disparaba la policía cuando ella refugiaba a líderes rebeldes en la cocina o el pórtico de la casa.
Un recorrido en raudos cuatriciclos por el interior profundo de Soweto (desde las casas de chapa, las peluquerías atiborradas de gente y los puestos que venden una especie de puchero de cabeza de vaca salen decenas de chicos a tirar besos y pedir fotos) termina en el Museo de Hector Pieterson, el primer asesinado por la policía durante una marcha estudiantil, en junio de 1976, que se oponía a la enseñanza del afrikáans(el idioma de los colonizadores ingleses y holandeses) en los colegios. La muerte del chico de 13 años, la historia reciente de Soweto y, esencialmente, la fecha trazan inevitables paralelismos con los tiempos de dictadura militar en nuestro país. Las fotos y los relatos erizan la piel.
Una costa regada de especias
Hay quienes la llaman la Miami de Sudáfrica. La definición le queda diminuta. Durban, esa ciudad imponente, abrazada por las olas del océano Indico, cuenta tanto con zonas residenciales y hoteles de lujo como con barrios hindúes en los que se respira el curry. Tiene el quinto acuario más grande del mundo, pero también playas amplias y desoladas.
Al llegar al centro de Durban, lo primero que imanta la mirada es el estadio Moses Mabhida, construido para el Mundial de 2010. La imponente estructura futurista cuenta con un ascensor que funciona como un teleférico para llevar a los turistas al punto más elevado del techo corredizo de la cancha, a 105 metros de altura. Desde allí, se pueden ver la vieja cancha –en la que supo jugar antes “Bafana Bafana”, la selección sudafricana–, ahora destinada a partidos de rugby, así como las playas visitadas por pocos lugareños, ciclistas y muchos turistas musulmanes que disfrutan en familia del sol y fuman narguiles, cubiertos de barbas frondosas ellos y túnicas oscuras ellas.
En la costa, acompañada por un largo corredor aeróbico con puestos para alquilar bicicletas, pocos disfrutan de las playas, aunque sea domingo y el sol raje la tierra. Adentro del mar, las insistentes advertencias de los jóvenes guardavidas se vuelven una molestia. Es después de disfrutar un buen rato de las olas (el agua tiene una temperatura similar a la de las playas uruguayas) que uno descubre que la terquedad de los bañeros tiene una razón de gran peso: la presencia de tiburones afuera de las boyas que marcan el sitio donde terminan las redes aislantes. Así, los pocos que nadan o juegan en el Indico se amontonan para disfrutar en una pequeña y protegida porción de mar.
Pero la vida playera y los recomendables paseos en bicicleta por el centro de Durban no agotan las opciones en la zona. El “Victoria’s Market”, la feria hindú más grande de la ciudad, cuenta con dos pisos repletos de puestos que venden artesanías (estatuillas de animales, máscaras, collares y murales que se acercan más a obras de arte que a productos decorativos) y, lo más interesante, especias. En el Victoria’s Market, encuentra uno a los mejores vendedores del mundo. Aquellos sudafricanos cuyos padres o abuelos llegaron de la India décadas atrás trajeron los gustos y aromas del curry, el masala (una mezcla de nuez moscada, picante, canela, cilantro y otros ingredientes) y hasta la “pimienta limonada”, y son especialistas en contarlo. O en compartirlo en los locales que venden comidas importadas de la India, como el “bunny chow”, un pan ahuecado relleno con curry de cordero, pollo o pescado no apto para lenguas sensibles. Según cuentan, el plato surgió durante el apartheid. Como la población negra no podía comprar comida en locales de los blancos, los empleados rellenaban un pedazo de pan y lo tapaban para disimular lo que había en su interior.
Las costumbres son tan variadas como las descendencias de la gente. Para quienes concurren al bar y restaurante Max’s Lifestyle, en la zona de Umlazi, por ejemplo, es casi religioso llevar a lavar el auto los fines de semana y disfrutar, mientras tanto, de baldes llenos de cervezas varias y tablas con una carne asada que, si bien no se parece a la nuestra, incluye chorizo, chinchulines y ensaladas que se comen, sin excepción, con la mano.
La punta del mundo
Así como encuentran en Johannesburgo a la ciudad que los representa, los sudafricanos suelen avisar a los turistas que no pueden irse del país sin conocer Ciudad del Cabo.
Cape Town tiene, dicen sus habitantes, el atardecer más hermoso del mundo. Allí está la Montaña de la Mesa (“Table Mountain”), llamada así porque en la cima tiene una superficie llana de unos tres kilómetros de extensión a la que se accede escalando o con un teleférico, y puede recorrerse de lado a lado.
Desde los riscos que rodean la enorme meseta, el paisaje emociona. Abajo, se ven las millones de luces de toda la ciudad, las olas embravecidas y el sol anaranjado, desapareciendo bajo el mar. El propio John Lennon eligió esa montaña para meditar, durante una visita que hizo a Sudáfrica en junio de 1980, seis meses antes de su asesinato en Nueva York.
El ex Beatle no fue el único inglés que llegó a Ciudad del Cabo para descansar. O para vivir. La parte céntrica todavía arraiga las costumbres coloniales de ingleses y holandeses, aquellos con los que el gobierno de Mandela instó a “reconciliarse” después del apartheid. En algunos hoteles de lujo, incluso, se toma el té con un pianista atornillado a su taburete en salones con nombres de “Lores”.
La influencia portuaria genera enormes mezclas en lugares como Long Street, donde los bares llaman a la gente desde sus fachadas. En esa calle, visitantes de todas partes del mundo se encuentran tanto en boliches con pool y karaoke como en balconcitos de ferias artesanales llenos de plantas devenidos en bares.
Pero una de las principales atracciones de la región es la Punta del Cabo (Cape Point), extremo suroeste del continente. Se trata de un rabo de tierra al final del final, donde se unen los océanos Indico y Atlántico (en realidad, el punto “oficial” de ese encuentro es Cape Agulhas). Allí las montañas, el viento incesante y el mar indomable (el Cabo de la Buena Esperanza tiene vieja fama de hundidor de barcos piratas) hipnotizan a cualquier mortal que llega hasta el faro. La torre quedó relegada a visitas turísticas e investigaciones científicas en 1911, tras el hundimiento de un barco portugués, cuando se construyó un nuevo faro más pequeño.
Desde los balcones que miran al infinito, lo recomendable es olvidarse de las cámaras de fotos, apagarse uno mismo y encarcelar esa obsesión por llevarse de recuerdo una imagen que transmita la sinfonía del viento en los oídos, la eternidad del mar, el poder del sol.
Después de haberse detenido a respirar durante un puñado de minutos en esta punta del continente africano, bastará con cerrar los ojos para volver a sentir esas imágenes, esos sonidos, ese poder.

IMPERDIBLES
Radiografía del paso del tiempo
Cuna de la Humanidad.
A 50 kilómetros al noroeste de Johannesburgo hay unos 500 kilómetros cuadrados de colinas huecas que fueron designadas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad: es la Cuna de la Humanidad. Es que en las cuevas de Sterkfontein, en 1947, fue encontrada la “Señora Ples”, uno de los dos restos fósiles más antiguos de la historia, que vivió hace 2,3 millones de años. Sólo la supera “Pie Pequeño”, de 3,3 millones, cuyo esqueleto fue hallado casi completo en 1997 en el mismo terreno. Una excursión permite –por unos 140 pesos argentinos–, conocer las cuevas con un guía, 600 metros bajo tierra. Eso sí, claustrofóbicos abstenerse ya que el relato incluye historias de arqueólogos que murieron atrapados mientras exploraban el lugar.

Torres con arte y adrenalina.
Soweto no sólo es reconocido por ser el pueblo de Nelson y Winnie Mandela. Las Orlando Towers, dos enormes construcciones que solían enfriar los líquidos usados en la vieja estación eléctrica, son mundialmente famosas por las pinturas que exhiben en sus 70 metros de altura. La primera obra de arte fue idea de Bob Woods, director de la fábrica –ahora abandonada– en la que trabajaban sólo blancos, y contrató al grupo artístico Scapewall para cubrir la torre Este de imágenes representativas de Sudáfrica. Les llevó 18 meses terminar el trabajo. La torre Oeste, en cambio, fue pintada por el First National Bank, un importante banco local que aún la usa como publicidad (la segunda obra estuvo lista en unos 60 días). Ahora, desde la cima de las torres se practica caída libre y bungee jumping. Por unos 500 pesos, se puede subir en un ascensor enrejado y caminar por una plataforma que oficia de puente. Desde allí, atados por los pies, los amantes de los deportes extremos se tiran de cabeza a la música electrónica que asciende desde el bar en el que los lugareños toman tragos mientras observan los saltos.

MINIGUIA
COMO LLEGAR
South African Airways vuela sin escalas desde el aeropuerto internacional de Ezeiza, Buenos Aires, hasta Johannesburgo, Sudáfrica, los miércoles, viernes y domingos. El pasaje de ida y vuelta en clase Económica (incluidos impuestos), cuesta US$ 1.160. Hasta Durban, US$ 1.320. Hasta Ciudad del Cabo, US$ 1.190. Las tarifas no incluyen el 20% de la AFIP. Para más informes y reservas, comunicarse al teléfono 4319-0099 o ingresar a www.flysaa.com
DONDE ALOJARSE
En la reserva natural de Pilanesberg, el Kwa Maritane Lodge: cuesta desde US$ 600 la habitación doble, con desayuno y safari incluido (www.kwamaritane.co.za). En la ciudad de Durban, The Concierge Boutique Bungalows: la habitación doble con desayuno cuesta desde US$ 140 (www.the-concier ge.co.za). En Ciudad del Cabo, el African Villa hotel: la habitación doble (mínimo dos noches) cuesta desde US$ 130, con desayuno incluido (www.cape towncity.co.za). En Sandton, Johannesburgo, el Da Vinci hotel: la habitación doble de lujo cuesta US$ 300 por noche (www.thedavinci.co.za).
MONEDA
La moneda sudafricana es el rand. Un dólar equivale a unos 8 rands, pero en las casas de cambio y entidades bancarias cobran comisiones más caras. Por eso, para volver a comprar dólares, el turista recibe unos 7,50 rands por unidad.
ATENCION
Los argentinos no necesitan visa para ingresar en Sudáfrica, pero es obligatorio presentar un certificado de vacunación contra la fiebre amarilla. La misma se aplica, gratis, en Sanidad de Fronteras: teléfonos 4343-1190 y 4334-6028. Hay que dársela, como mínimo, diez días antes de viajar. Dura diez años. Los operadores turísticos recomiendan tener una cobertura de asistencia al viajero por cualquier inconveniente de salud.

INFORMACION
Embajada de Sudáfrica en Argentina, Tel. (011) 4317-2900.
www.embajadasudafrica.org.ar
www.southafrica.info
www.capetown.travel
www.durbanexperience.co.za
www.joburgtourism.com
www.fairlawns.com.za

martes, 14 de mayo de 2013

El hotel tranvía

Considerado uno de los más inusuales hoteles del mundo, el Controversy Inn le da al término "alojamiento y pensión" un significado completamente nuevo usando un conjunto de tranvías viejos como lujosos alojamientos para huéspedes. 



Ubicado en Hoogwoud, pueblo holandés, el Controversy Inn está a cargo de dos excéntricos fans de Prince y le ofrece a los huéspedes la exclusiva oportunidad de dormir en tranvías totalmente reacondicionados que se usaron en Alemania y en Ámsterdam(Holanda) hace varios años. No suena como la estadía más confortable que uno puede conseguir, pero los dueños de este extravagante establecimiento han hecho lo posible para que estos tranvías sean tan acogedores como sea posible.

Todos las "habitaciones" tienen camas matrimoniales, duchas e instalaciones sanitarias, así como una kitchinet. También están bien decoradas con viejos semáforos, muebles, partes de autos y otros objetos reciclados. Los tres tranvías exhiben motivos temáticos de diferentes culturas, Estados UnidosItaliaFrancia y México, y vienen cada uno con su desayuno típico.

Frank e Irma Appel, los creadores del Controversy Inn, duermen en un autobús de dos tipos, estilo inglés al que colocaron justo en el living de su pintoresca granja. 






domingo, 12 de mayo de 2013

Un tesoro escondido: la playa oculta

Ubicada varios metros tierra adentro en una de las Islas Marietas, la Playa Oculta(Hidden Beach) es una de esas maravillas naturales que nunca desearías perderte.



El archipiélago de las Islas Marietas, en la costa de Puerto VallartaMéxico, se ha formado –según se dice- por la actividad volcánica de la zona. A principios del siglo XX el gobierno mexicano aprovechó el hecho de que estas islas estaban completamente inhabitadas y las usó para hacer pruebas militares. 

Luego de años de investigación y esfuerzos para proteger legalmente al archipiélago, un grupo de científicos liderado por el famoso Jacques Cousteau pudo convencer a las autoridades mexicanas para declarar a las islas como parque nacional protegido contra la pesca, la caza y cualquier actividad humana que pudiera dañarlas.

Hasta hoy, las islas permanecen deshabitadas y solo pueden visitarlas los turistas para ver sus maravillas naturales de cerca. A pesar de que las grandes explosiones y bombardeos que se llevaron a cabo durante décadas dañaron la flora y la fauna de este paraíso tropical, algunos dicen que las pruebas militares también son responsables de la creación de una de las más sorprendentes atracciones: la Playa del Amor, también conocida como la Playa Oculta de México. Cuando veas las fotos y el video, no vas a poder creer que existe un lugar así.







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