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lunes, 12 de agosto de 2013

Bélgica: Bruselas, la ciudad ilustrada

BRUSELAS.-Esta ciudad mantiene una estrecha y duradera relación con la historia del cómic. Aquí trabajaron Georges Remi o Hergé, Morris y Franquin, entre muchos otros grandes historietistas de una identificable e influyente escuela. Y la capital misma es un libro abierto, cuyas páginas pueden asomar sobre las medianeras de edificios, para ser descubiertas a cada paso, a la vuelta de cualquier esquina, en coloridos murales.


Más de treinta de estas obras se mimetizan entre el paisaje urbano. Encontrar a sus personajes, camuflados por las calles, no es tarea sencilla. Hay que superar la tentación de frenar a cada momento ante las chocolaterías, los bares de cervezas y los magníficos ejemplos de arquitectura art nouveau. Un mapa temático (los 50 centavos de euro mejor invertidos en la Oficina de Turismo) y dos días bien organizados bastan para cubrir la ruta del cómic strip mural en Bruselas y despertar al niño que llevamos dentro.
La Grand Place es el mejor punto de partida para emprender la búsqueda desde la mañana, después de un giro de 360º para ver en detalle los preciosos edificios que la rodean, entre el Museo de la Ciudad, el de la cerveza, restaurantes, chocolaterías y el Ayuntamiento junto a la Oficina de Turismo. Por la calle que sale desde la plaza en dirección a la peatonal, la primera piedra libre es para Tintín y el capitán Haddock, los famosísimos personajes de Hergé. Entre el movimiento de este breve paseo y en lo alto de un edificio, se puede ver el fresco de una escena de El asunto Tornasol, en el que ambas figuras bajan por una escalera.

Tras seguir por la misma rue de l'Étuve se llega a una de las esquinas con mayor concentración de turistas en Bruselas. Allí está la estatua del Manneken Pis, el célebre chiquito que orina a la vista de todos. Hacia la izquierda, precisamente sobre rue du Chêne, una nueva pintura muestra a Olivier Rameau y Colombe Tiredaile, tomados de la mano, entre sonrisas y fuegos artificiales. Algo más alejado, donde las escenas turísticas dan paso a la cotidianidad de la vida en Bruselas, en la esquina de rue des Alexiens, próxima a una parada de colectivo, Young Albert y otros personajes de Yves Chaland esperan como uno más la llegada del tranvía.
El proyecto de pintar paredes libres entre edificios con homenajes a los más destacados historietistas se lanzó en 1991 entre el gobierno de la ciudad y el Centro Belga del Cómic. La iniciativa confirmó a Bruselas como uno de los principales centros del noveno arte y el circuito de murales se instaló pronto como atracción turística.
En rue Philippe de Champagne está el personaje de la serie XIII -un amnésico que intenta descubrir su pasado - apoyado sobre un taxi amarillo. Jean Van Hamme, el guionista, y William Vance, el dibujante, se inspiraron en la novela de Robert Ludlum El caso Bourne. A pocos pasos, otra pared nos transporta a la galaxia con una de las primeras mujeres protagonistas de una serie a comienzos de los años setenta: la japonesa Yoko Tsuno, creada por Roger Leloup y publicada por Dupuis. Por último y casi por casualidad, al cruzar rue des Bogards, sobre un negocio que vende toda clase de cervezas, la melancólica imagen de Monsieur Jean -de los inseparables Philippe Dupuy y Charles Berbérian - en tonos amarillos y grises llena de nostalgia una esquina.

En marcha otra vez hacia el sector de mayor concentración de chocolaterías y bares de cervezas que rodean la Grand Place, vale la pena sentarse a tomar algo antes de salir por las últimas obras del día. Le Cirio -rue des Bouchers 18- es un auténtico bar de puro art nouveau, que solía ser el centro de reunión de artistas, o Greenwich -rue des Chartreux 7-, elegante café que contaba entre sus habitués a René Magritte, que se reunía a jugar al ajedrez con otros colegas surrealistas.
Un grupo de turistas se acomoda frente al mural de Ric Hochet. El amontonamiento ayuda a encontrarlo enseguida. En una callecita angosta, los visitantes, bajo paraguas y una lluvia indecisa, presencian el instante en el que un villano amenaza a Nadine en un departamento del primer piso, mientras al inspector Bourdon, en la planta baja, se le vuelan el sombrero y la pipa ante la sorpresa, y más arriba Ric Hochet cuelga del tejado.
La satisfacción de poner dos tildes más en la lista llega de la mano de dos murales que acompañan dos esquinas y un bar en cada una, donde los dibujos se mezclan entre parejas y crean una armoniosa convivencia entre la realidad y la fantasía. De un lado, Broussailles -de Frank Pé-, la primera obra de este extenso cómic strip mural, realizada en julio de 1991. Se trata de dos jóvenes abrazados que caminan alegres, enfrentados a la esquina donde el espía Victor Sackville +obra de Francis Carin- pasea elegante del brazo de una dama distinguida, dentro de una atmósfera misteriosa.

El bulevar Anspach es una buena distracción con librerías y tiendas especializadas en cómics, que se ubican una tras otra en este camino que lleva al edificio de la Ópera o Teatro Real de la Moneda. Allí se puede encontrar libros a buenos precios, el famoso cohete colorado de Tintín en diferentes tamaños (de 5 a 179 euros), entre otras piezas de colección.
El ambiente que rodea el bulevar es ideal para quedarse hasta la hora de la cena, por la gran variedad de restaurantes, entre cadenas de comida rápida y hasta un Pizza Hut. Si quedan ganas de caminar un poco más, a cinco minutos, Delirum Café es un famoso bar para ir con tiempo y cuidado a elegir entre una variedad de casi 2500 cervezas, probar un par y escuchar buena música. Muy cerca del bar, Gastón Lagaffe (el célebre antihéroe de André Franquin) parece escondido en la entrada a un estacionamiento, con un yoyó en la mano, tras haberle golpeado la cabeza a un señor que pasaba por la calle.

DE LOS PITUFOS A ASTERIX

Con las energías recargadas para encarar un segundo día a puro andar, la mañana empieza al costado de la estación central con un pitufo gigante que le roba las mejores fotos a las estatuas de Don Quijote y Sancho Panza. Los Pitufos son otra creación belga, más precisamente de Pierre Culliford, alias Peyo, que los presentó en 1958 en la revista Spirou.
Inaugurada en 2006, la Maison de la Bande Dessinée es un paraíso del cómic, en el bulevar de I'Impératrice. Dos o tres veces al año ofrece exhibiciones dedicadas a autores o personajes, con trabajos originales e ilustraciones inéditas. Ahora, por ejemplo, hasta el 24 de noviembre se puede ver por una entrada de 3 euros la muestra sobre Will, artista fundador de la escuela Marcinelle, junto con Jijé, Franquin y Morris. El cómic, ligado a la prensa y con alto contenido pedagógico y doctrinal, tuvo dos escuelas importantes: la de Bruselas y la de Marcinelle. La primera, liderada por Hergé y caracterizada por líneas rectas, se diferencia de la segunda que impuso las formas redondeadas y los contrastes de color, para incluir dramatismo a historietas dirigidas a un público joven.
A espaldas de la catedral de San Miguel y Santa Gúdula aparece el mural de Armando Catalano (del artista suizo Enrico Marini), valiente y alerta. Y a escasos metros, sobre el bulevar Pacheco, espera otra figura, esta vez una estatua, un antihéroe enorme y colorido, que obliga a acercarse. Se trata de la estatua de Gastón Lagaffe, uno de los más influyentes de la historieta internacional, con una maceta en una mano y el gato a sus pies. Detrás de Gastón, unas escaleras bajan hacia el Centro Belga del Cómic, visita obligada no sólo para recorrer sus exposiciones, sino también para admirar el edificio, obra del padre del art nouveau, Víctor Horta.
Todavía quedan murales escondidos y ciudad por recorrer. Hay que apurar la marcha para llegar a ver algunos más, casi en el límite del centro. Allí están Spike y Suzy, arriba de otros queridos héroes -Jerome, Ambrose y la tía Sidonia-, todos apilados y sostenidos por un fuerte Manneken Pis; a pocos metros los campeones de FC, que rara vez ganan un partido, caminan por el césped, y en la zona que rodea Quai des Charbonnages, entre un canal, calles floridas y cafés, Billy the Cat, el niño reencarnado en un gato, corre con sus amigos.

Asterix, Obelix, Lucky Luke (el vaquero más rápido que su sombra), Blake y Mortimer, y Nero (de Marc Sleen, el dibujante más prolífico del mundo, según el Libro Guinness de los Récords) son algunos de los otros personajes ilustrados sobre los edificios. Luego, el tiempo que queda, se podrá dedicar sin culpa a las chocolaterías cercanas a la Grand Place: Mary, Neuhaus, Pierre Marcolini o Godiva, y culminar un paseo diferente por una ciudad única.

DATOS ÚTILES

Para ver
  • Maison de la Bande Dessinée: en el bulevar de I'Impératrice 1. Abre de martes a domingo, de 10 a 18, y tiene una entrada única de 3 ?.
  • Centro del Cómic Belga: Queda en Rue des Sables 20, muy cerca de la estación central de trenes. Abre todos los días, menos los lunes, de 10 a 16. Entrada, 8 ? para adultos; menores de 12 a 18, 6 ?, y los menores de 12, 3 ?. Este centro cuenta con una sala de lectura que tiene acceso libre. También aquí se organizan tours para recorrer la ruta de los frescos en la ciudad. Contratar una guía turística cuesta 115 ? y se puede armar un grupo de hasta 25 personas, para salir a buscar cómics y escuchar sus historias durante 2 horas y media. La reserva se debe hacer al menos dos semanas antes a visit@comicscenter.net. Hay tours en español.

viernes, 9 de agosto de 2013

Venecia más allá de la Plaza de San Marcos

Con grandes multitudes en torno a la Plaza de San Marcos y largas horas de espera ante el Palacio Ducal y el Campanile, el centro histórico de la ciudad de Venecia atrae a multitudes de turistas de todo el mundo. Mientras los vaporetti repletos de viajeros llevan a tierra a un nuevo contingente de visitantes y las góndolas colocadas en fila junto a la orilla esperan la llegada de clientes, otro enorme transatlántico se aproxima amenazante. En Venecia nadie puede escapar a las avalanchas de turistas. ¿O sí? Pese a los millones de turistas que llegan año tras año, la joya construida sobre agua tiene también sus rincones tranquilos.


Por Hanns-Jochen Kaffsack (dpa)

El día a día es mucho más tranquilo por ejemplo en el barrio de Cannaregio, en el norte de la ciudad. Aquí se vive una vida “normal” italiana y es más bien raro ver a algún gondolero en los estrechos canales con bonitos nombres como Rio della Madonna dell’Orto o Rio della Sensa. Unos barcos de pesca están bien amarrados en el muelle, y en los bares venecianos se mezclan con los turistas que se acercan por estos lares menos transitados. Los italianos hablan con sus hijos. Las mujeres hacen la colada. Sobre la calle, de casa a casa, cuelgan las sábanas y las toallas, una imagen que resultaría impensable en el centro.
Al margen de los canales casi rectos de Cannaregio, las pequeñas mesas de los acogedores restaurantes invitan a todos aquellos que quieran probar comida de tradición veneciana. A veces resulta difícil decidirse: ¿Probamos el hígado o el pescado fresco en la osteria “Anice stellato”, la trattoria “Antica Mola” o en “L’Orto dei Mori”, recomendado por los expertos? Primero tomemos uno de los populares cócteles Bellini mezclados a mano con prosecco y melocotón y después decidamos.
Después del postre y el café también se puede disfrutar de algo de historia y cultura. Uno de los pequeños puentes nos lleva sobre el Rio di San Girolamo al Campo di Ghetto Nuovo. Donde en su día se construían cañones y desde entonces había poca vida, tuvieron que establecerse en la edad media inmigrantes judíos. Todavía hay hoy una pequeña comunidad judía y el guía turístico nos explica: El concepto de “ghetto”, empleado a nivel mundial, se acuñó en Venecia.
La pequeña barca de motor rodea la ciudad de la laguna hasta su extremo sur, Sestiere Dorsoduro. El Canal Grande y la Plaza de San Marcos han quedado atrás. Junto a la parada de vaporetto Zattere junto a la Iglesia de los Jesuitas, el viajero se muestra casi aliviado en un amplio muelle.
Es bien posible que de repente aparezcan miles de pasajeros de crucero que nos tapen la luz del sol y la vista a la cercana isla de Giudecca. Pese a todo también en Dorsoduro reina una atmósfera relajada, aunque haya más turistas que en Cannaregio y muchos de ellos sólo quieran una cosa: un helado de la conocida Gelateria Nico.
El viaje en vaporetto nos lleva también rápidamente a los Giardini, los jardines, escenario de la popular Bienal de Arte de Venecia, y al Arsenale, los astilleros de la antigua potencia marítima. Este sestiere se llama Castello. Ofrece un pintoresco paseo por la orilla y en su Via Giuseppe Garibaldi el ajetreo típico de los mercados italianos. Otro rincón de la ciudad que invita a pasear por una Venecia en la que los días más tranquilos son los más divertidos.





La bellísima Catedral de Siena recupera su esplendor

La catedral de la ciudad italiana de Siena abrirá del 18 al 27 de octubre su extraordinario pavimento con incrustaciones de mármol, tras haber convocado el año pasado a más de 350.000 visitantes en una iniciativa semejante, según informa la agencia Ansa.


Habitualmente, el precioso piso de mármol está protegido de las pisadas de los fieles y turistas que cada día acuden al Duomo para rezar, y por lo tanto no es totalmente visible. Se trata del pavimento “más bello, grande y magnífico” jamás realizado, según una conocida definición del artista y biógrafo de artistas del Renacimiento Giorgio Vasari.
El piso del Duomo es el resultado de un complejo programa iconográfico realizado a través de los años, desde los siglos XIV al XIX. La técnica utilizada es la del grabado y engarzado con mármoles de procedencia local. Los dibujos preparatorios para las 56 placas fueron diseñadas por importantes artistas, casi todos seneses, entre ellos Domenico di Bartolo, Matteo di Giovanni y Domenico Beccafumi, además del célebre Pinturicchio.
En las tres naves el itinerario avanza entre temas de la Antigüedad clásica y pagana: la Loba que amamanta a Rómulo y Remo, el egipcio Hermes Trimegisto, las diez Sibilas, los filósofos Sócrates, Aristóteles y Séneca. En el coro se narra en cambio la historia del pueblo judío, la salvación a través de la figtura de Cristo, siempre evocado y nunca representado en el pavimento, pero presente en el altar, donde converge el itinerario artístico y religioso.
En el período de descubrimiento se revelará a la mirada del espectador también la parte dibujada por Domenico Beccafumi, que perfeccionó la técnica de la incisión marmórea hasta obtener resultados de luces y sombras asimilables al claroscuro de la madera. En el hexágono bajo la cúpula están representadas las historias de Elías y Acab, mientras en los recuadros cercanos al altar se ven en cambio los episodios de Moisés que hace salir agua de la roca y su historia en el Sinaí, además del sacrificio de Isaac.
Se podrán admirar de cerca los frescos del ábside y los ángeles en bronce adosados a los pilares cerca del altar de Domenico Beccafumi, uno de los exponentes más representativos del manierismo.  Al mismo tiempo sigue la apertura extraordinaria de “La puerta del cielo”, los sototechos de la catedral, a los que nadie pudo acceder durante siglos, excepto los responsables de mantenimiento.
El recorrido hacia el “cielo” del Duomo comienza por una escalera caracol insertada en una de las torres que flanquean la fachada. Una vez llegados sobre las bóvedas estrelladas de la nave derecha, comienza un itinerario en pequeños grupos para caminar “sobre” el templo y admirar el interior de la iglesia y afuera la ciudad. Asimismo, mediante las partes vidriadas de la cúpula se podrá observar el pavimento en su conjunto, con una perspectiva distinta a la habitual.
Mientras el piso esté descubierto, las visitas guiadas a la puerta del cielo será harán también de noche. Después de esta experiencia, el vistiante comprenderá mejor las palabras de Cosima, esposa de Richard Wagner, en su diario del 21 de agosto de 1880: “Llego a Siena en torno a las 10.00, visita al Duomo. Richard está conmovido hasta las lágrimas, dice que es la impresión más fuerte que haya tenido jamás de un edificio. Quisiera escuchar el preludio de Parsifal bajo esta cúpula. En medio de tantas preocupaciones, un momento de felicidad: haber compartido con Richard este rapto, sentimiento de gratitud hacia mi destino“.









martes, 6 de agosto de 2013

En tren (y sin apuros) por las montañas de Alemania

¿Un sacerdote en traje de caballero? ¿Dónde hay algo así? En la ciudad alemana de Oybin, al pie de la montaña de piedra arenisca del mismo nombre, no hay que buscar mucho. Vestido como el caballero Johann, Johannes Johne guía a los turistas por su ciudad. De profesión es cura católico. ”Me gusta salir de la parroquia para recorrer con visitantes el bonito mundo de las montañas. De mayo a octubre celebramos misa a cielo abierto en las cumbres“, afirma.


Son muy populares sus excursiones a pie, en las que cuenta todo tipo de historias. Una de las paradas tiene lugar en la ermita de montaña a los pies del monte Oybin. El templo barroco, conocido como la iglesita de las bodas, es el punto de inicio de un sendero que lleva hasta la cima del Oybin. En la cima, impresionan las ruinas del castillo, el convento y el cementerio. Éstas inspiraron los óleos románticos de los pintores de la escuela de Caspar David Friedrich.
En la cima, a 514 metros de altura, vale la pena recorrer el camino circular desde el que hay unas estupendas vistas a la región de Lusacia, las montañas de Bohemia y la ciudad de Zittau. A primera vista, el parque natural de las montañas de Zittau puede parecer un destino secundario, a la sombra de su gran vecino, la Suiza Sajona. Pero esta región montañosa en el extremo suroriental de Sajonia, en la frontera entre Alemania, República Checa y Polonia, impresiona a sus visitantes no sólo por sus densos bosques. Entre sus atracciones se encuentran también acantilados de arenisca, románticas ruinas montañosas y un tren a vapor de vía estrecha que recorre la región desde hace 120 años.


“A vapor por las montañas” es el eslogan de este ferrocarril. Parte desde los pies del monte Oybin y desde el año 1890 une Oybin, Jondorf y Zittau, con apenas 750 milimetros de ancho entre sus vías. El primer operador del tren fue la compañía de ferrocarriles Zittau-Oybin-Jonsdorfer-Eisenbahngesellschaft, ZOJE por sus siglas, que en alemán coinciden también con las de “Zug ohne jede Eile”, “tren sin ninguna prisa”, como le llaman los habitantes de la región.
Tanto entonces como ahora, los vagones verdes traquetean lentamente por las montañas. La estación de Bertsdorf, en la que se cruzan los trenes que vienen de tres direcciones, entusiasma a lo amantes del ferrocarril. Allí es como si el tiempo se hubiera parado hace 100 años. El tren reposta agua con ayuda de la grúa y el revisor explica la historia de las viejas locomotoras. Entonces, se escucha un pitido y el tren comienza poco a poco a recuperar el movimiento. Tras ocho kilómetros llega a Zittau.
La mejor forma de recorrer esta ciudad monumento histórico con sus bonitas casas es a través del llamado Camino de los Monumentos y la Cultura, que une 54 atracciones locales. El punto de partida es el ayuntamiento, construido en base a los planos de Karl Friedrich Schinkel y que recuerda a un palacio renacentista italiano. Vale la pena también hacer parada en la Iglesia de San Juan, que ofrece las mejores vistas desde su torre inclinada, y el imponente granero construido en 1511 y que hoy, como mercado cubierto, invita a pasear y hacer compras.
Muchos visitantes vienen a Zittau para admirar en la Iglesia de la Santa Cruz y el convento franciscano, hoy convertidos en museos, los famosos tapices de cuaresma que se colgaban en los altares de las iglesias y de los que sólo quedan pocos ejemplares en Europa. Los tapices de cuaresma de Zittau, con sus escenas bíblicas, son por ello verdaderas rarezas y se encuentran entre las atracciones principales de la ciudad.


El ferrocarril nos lleva también a Jonsdorf. Rodeado de bosque e impresionantes paisajes rocosos, se encuentra entre los lugares más bonitos de las montañas de Zittau. Muchas casas típicas de la región han sido remodeladas con amor. Desde Jonsdorf vale la pena también hacer una excursión a pie hasta la Lausche, la mayor cima del lugar con 763 metros de altura, o los cercanos Acantilados de las Monjas, que hacen también las delicias de los escaladores. La llamada Subida de las Monjas en su lado suroeste es para muchos todo un reto. Por Detlef Berg (dpa)

jueves, 1 de agosto de 2013

Malas noticias para el turismo en Argentina

El ingreso y egreso de turistas fue deficitario en Argentina durante los primeros cinco meses de 2013 por primera vez desde 2001, debido a la caída del turismo receptivo y el mayor número de argentinos que viajaron al exterior, según informó la agencia Ansa basada en un informe de la consultora Ecolatina de Buenos Aires.


Dicha consultora precisa en un informe que la cantidad de extranjeros que arribaron a Argentina cayó 15% respecto al mismo período del año pasado. El menor afluente de turistas extranjeros y la mayor cantidad de argentinos eligiendo destinos internacionales hizo que en los primeros cinco meses la cantidad de viajeros fuera deficitaria en 186.877 turistas“.
No se registraba un saldo adverso de ingresos y egresos de turistas desde 2001“, asevera Ecolatina, que coincide con las estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas (INDEC), para el que entre enero y mayo la cantidad de extranjeros que arribaron a Argentina cayó 15% respecto al mismo período del año pasado. ”Esta merma de turistas foráneos que llegaron al país se vio acompañada por un recorte en sus desembolsos promedio del 20 por ciento, situación que repercute negativamente sobre el sector“, informó Ecolatina.
Por otra parte, continúa creciendo la cantidad de argentinos que viajan al exterior ya que entre enero y mayo el turismo emisivo creció 4%. ”Pero el gasto total de los argentinos en el exterior se redujo 3% en dicho período“, detalló Ecolatina, asegurando que ”el atraso cambiario impulsa el turismo emisivo en detrimento del interno; y por el otro, desalienta a los extranjeros a vacacionar en nuestro país“.
En término de divisas, durante el primer trimestre de 2013, el déficit del sector turístico fue 2.281 millones, casi el triple que el de igual período de 2012. La consultora explicó que ante la existencia de un mercado informal donde el dólar cotiza en alza, los turistas que arriban al país prefieren cambiar sus divisas en hoteles y casas de cambio presuntamente ilegales: ”Cuando los turistas liquidan en el mercado informal las divisas escapan a los registros y no llegan a contabilizarse en las reservas del Banco Central“.

Red Amigos del Mundo Virtual