5 plazas emblemáticas de Europa

Icónicas, bellas y convocantes, estas plazas son escenarios de la historia e hitos en los recorridos turísticos.


Marcadas por la historia, las plazas son un punto de referencia para los buscadores de la belleza que pueden dar los espacios abiertos y la arquitectura que las rodea; de los relatos de celebraciones, de las lágrimas y la risa de varias generaciones. Antiguamente, las plazas eran, también, un punto de encuentro, pero también un espacio artístico. Aquí, un panorama con cinco de las plazas más emblemáticas de Europa.
SAN MARCOS, Venecia, Italia. Rodeada de postales emblemáticas como el Palacio Ducal, la Basílica y los cafés Florian y Quadri, esta piazza es una suma de la ciudad: no hay procesión, manifestación política o celebración que no haya pasado por aquí. Es, además, el gran escenario del Carnaval. También en Italia, no hay que dejar de visitar El Campo, la plaza de Siena, donde se realiza el Palio, uno de los festivales más importantes del país.

PLAZA MAYOR, Madrid, España. Un rectángulo perfecto, construido durante la dinastía de los Austria. La Plaza Mayor de Madrid es un enorme espacio de piedra, barroca, con un paisaje de balcones, fachadas de piedra rosa intenso, casi rojo, y tejados de pizarra. Despojada en invierno y llena de cafés al aire libre en verano, es un buen lugar desde donde ver pasar la vida madrileña, como en el pasado transcurría la actividad social y política de la ciudad.

PLACE FURSTEMBERG, París, Francia. Intima, silenciosa, antigua. Rodeada de edificios blancos y románticas callejuelas. Apenas habitada por cuatro tilos y una lámpara de cinco globos. La diminuta Place Furstemberg es, para muchos parisinos y extranjeros, la plaza más encantadora de toda la ciudad. Escondida detrás de la Iglesia de Saint Germain, la idílica placita conserva el viejo espíritu del barrio donde Picasso pintó el Guernica. Se la vio en la película “La Edad de la Inocencia”. En verano, se convierte en el centro del animado festival de música “Fete de la Musique”. Cruzando la calle está el Museo Delacroix, casa y atelier del pintor romántico Eugene Delacroix, quien vivió aquí desde 1857 hasta su muerte, en 1863.

PLAZA DE LA CIUDAD VIEJA, Praga, República Checa. Antiguo mercado medieval, Staromestké está rodeada de edificios barrocos. Del lado sur, hay una colorida hilera de casas de orgen romántico y gótico, con diseños y nombres que aluden a quienes fueron, en el pasado, sus dueños: “La estrella azul”, “El unicornio dorado”. La plaza está rodeada de cafés, librerías y galerías de arte y, en el centro, hay un monumento homenaje al reformista religioso Jan Hus, asesinado a comienzos del 1500. Staromestké no es sólo un punto de encuentro, también se realizan allí algunas celebraciones, como Año Nuevo, y mercados de Navidad.

PLAZA ROJA, Moscú, Rusia. La construcción de esta plaza, una de las más impactantes del mundo por sus dimensiones y por su historia, fue ordenada por Iván III, en el siglo XV. Tuvo otros nombres, como “El Comercio” y “El incendio”, por los puestos de madera que había alrededor, que se incendiaban con frecuencia. La Plaza Roja tiene 695 metros de longitud por 130 de ancho y se extiende a lo largo del muro este del Kremlin, frente al que se levanta el mausoleo de Lenin. Dos de las mejores postales de la plaza son desde la avenida Tverskaya y otra desde donde se ve la catedral de San Basilio, con sus nueve cúpulas.

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